Hay dos tradiciones que gustan mucho en Estados Unidos relacionadas con el cine con una gran relación entre ellas. La primera es aprovechar cualquier síntoma de debilidad para atacar con extrema dureza a alguien que hubiera destacado mucho y la segunda es el impulsar el regreso por la puerta grande de antiguas estrellas caídas en desgracia. M. Night Shyamalan lleva muchos años atrapados en lo primero, hasta el punto de que algunos creen que todo fue a peor tras el estreno de ‘El sexto sentido’ (The Sixth Sense).
Por mi parte, creo que ‘El protegido’ (Unbreakable) es el punto álgido de su carrera y hasta defiendo títulos con muy mala fama como ‘El incidente’ (The Happening) o ‘After Earth’, pero es innegable que el interés de su cine había bajado durante los últimos años. Quizá por eso aceptase el reto de rodar una película de terror de bajo presupuesto que ha acabado siendo mucho más que eso, ya que ‘La Visita’ (The Visit) es un paso en la buena dirección por mucho que se quede un poco lejos de sus mejores trabajos.
’La Visita’, un cóctel peculiar
Lo que no conviene dejar de lado es que estamos ante una película que en su raíz es un drama familiar, ya que Shyamalan no tiene interés en reducir este elemento a que el motivo de que los nietos no conozcan prácticamente nada de sus abuelos a un mero macguffin y prefiere hacer hincapié en ello para ligar esas dos realidades en principio tan incompatibles como el terror de verdad y la comedia ligera, logrando así que ni siquiera esos peculiares raps que se marca el personaje interpretado por Ex Oxenbould te saquen de lo que te están contando. De hecho, es un detalle esencial para definirlo y ‘La Visita’ bajaría varios enteros sin ellos.
Sí que es cierto que se le pueden poner varios peros a las soluciones adoptadas por el cineasta indio para construir la historia –todas ellas encaminas hacia el giro de guión quizá menos sorprendente de su carrera, pero a cambio el más lógico y mejor construido-, aunque tampoco son saltos de fe excesivos. A cambio nos propone un estimulante juego en el que lo que podría ser visto como altibajos de interés o incapacidad para mantener la sensación de suspense no es más que la consecuencia de una decisión muy meditada para convertir a ‘La Visita’ en mucho más que una “simple” película de terror.
Sacando todo el jugo al found footage
Además, Shyamalan también lo aprovecha para trazar un retrato bastante certero de la actitud cambiante de cada uno según esté siendo o no enfocado por la cámara, siendo este uno de los muchos detalles para que el found footage sea una forma de exteriorizar las heridas internas de todos los personajes, algunas más evidentes a simple vista y otras con un elemento oscuro que ayuda a dar más fuerza a esos momentos en los que el terror se adueña de la función, todos ellos muy bien ejecutados en lo visual y que siempre consiguen el impacto deseado.
Además de a través del trabajo de dirección de Shyamalan y de que el conjunto en sí mismo funciona, el trabajo de los actores también resulta esencial, ya que la naturalidad que se transmite resulta esencial para la implicación emocional del espectador en lo que está sucediendo en ese momento y en lo que vamos descubriendo que sucedió en el pasado. Con todo, no son actuaciones de esas que ves y te dejan impresionado por sí mismas, pero lo realmente importante es que cumplen su función para elevar la película, así que yo no tengo ninguna queja reseñable en este aspecto.
En definitiva, ‘La Visita’ es un estimulante cóctel que mezcla terror, comedia y drama de una forma que desconcertará a algunos –si lo que buscáis es “sólo” pasar miedo, os recomiendo que recuperes en casa la estupenda película de la que os hablé hace poco- y eso hará que algunos acaben odiándola. Por mi parte, os animaría a darle una oportunidad siendo conocedores de antemano de lo que podéis esperar de ella, y como tal está a un nivel bastante alto.
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