El cine de Guillermo del Toro siempre me ha llamado mucho la atención, y además siempre ha conseguido mantener unos mínimos dentro de una trayectoria un poco desigual en la que sobresale con luz propia la sobresaliente ‘El laberinto del fauno’. Eso ha hecho que siempre tenga una gran curiosidad hacia todos sus proyectos que salen finalmente adelante, pero también que mantenga cierta cautela para evitar decepciones innecesarias.
He de reconocer que el caso de ‘La Cumbre Escarlata’ (Crimson Peak) tenía más dudas de lo habitual, ya que temía que el acabado técnico y visual, claramente inspirado por un tipo de cine de terror que ya no se hace –y, a decir verdad, esta película no pertenece a ese género-, destacase por encima de un guión algo más endeble. Por desgracia, ese ha sido el caso, ya que el noveno largometraje de Del Toro posee un extraordinario envoltorio, pero su contenido no va más allá de lo aceptable.
La lúgubre belleza de ’La Cumbre Escarlata’
Además, la película consigue que todo resalte aún más a través de una impecable utilización de los colores que nos retrotrae a esas obras de terror que mencionaba antes y que aprovecha de forma especialmente acertada el contraste entre el rojo y el blanco. Si es cierto que quizá hay una asociación demasiado marcada entre la personalidad de los protagonistas y los colores de su vestimenta, pero a mí no es algo que me llegase a molestar y además ayuda a crear una sensación de unidad que le sienta muy bien a la película.
Estamos ante un festín visual que invita a dejarse llevar y en el que además hay espacio para la contundencia propia de una historia marcada por la muerte y el sufrimiento. Lo curioso es que Del Toro consigue una inesperada armonía entre esos momentos –y también con el halo de tristeza que sobrevuela en todo momento-, donde el gore hace acto de presencia, y otros más recatados, algo difícil de lograr, sobre todo teniendo en cuenta el muy efectivo estilo clásico –aunque más dinámico- por el que apuesta el realizador mexicano a la hora de abordar el un tanto discreto guión que él mismo firma junto a Matthew Robbins.
Su debilidad: El guión
La primera clave es que uno sabe perfectamente todo lo que va a pasar, incluyendo ese giro supuestamente sorpresivo, por lo que el suspense jamás consigue funcionar y sólo los golpes de efecto puntuales consiguen que la película se evada temporalmente de la sensación de ser rutinaria a nivel argumental. Esto es algo que puede entender por los referentes que maneja Del Toro –y que asimila dentro más del estilo de sus producciones españoles y su ópera prima que del de sus aventuras en Hollywood-, pero tiene una consecuencia negativa a poco que uno se salga del hechizo visual con el que intenta atraparte ‘La Cumbre Escarlata’.
Por su parte, Chastain no tarda en sacar provecho a la problemática personalidad de Lucille y va creciendo a medida que avanza el metraje, algo que debería haber tenido más fácil Hiddleston, pues es quien cuenta con un personaje con más matices, pero se quedan en lo superficial y eso le resta mucho empaque emocional y resta interés a sus esfuerzos para lograr transmitirnos ese trágica oscuridad que le asola tanto a él como a Chastain.
Esto último a lo que hacía alusión se hace especialmente patente en la relación entre Wasikowska y Hiddleston, ya que no tiene la naturalidad adecuada –de nuevo, creo que por las influencias de la película- y aparte, al saber ya casi de entrada los tejemanejes de él, nunca llega a transmitir verdadera pasión, y eso es un grave problema al ser una película en la que lo romántico es el verdadero eje del relato. De hecho, es curioso que Jim Beaver transmita mucho más que ellos cuando su personaje no es más que la forma de solucionar una necesidad narrativa.
En definitiva, ‘La Cumbre Escarlata’ es excelente en lo visual, mostrando una gran atención al detalle y con una puesta en escena muy interesante para resaltar sus puntos fuertes, pero a cambio cuenta con un guión algo anémico que resta a lo primero y también limita el trabajo de sus actores, siendo Jessica Chastain la única que logra sobreponerse por completo a ella. Recomendable pese a sus fallos.
Via:blog de cine
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