Llega un momento en la carrera de muchos directores ajenos al
cine hablado en inglés en el que les llega una oportunidad que no
pueden dejar pasar de largo para rodar su primer largometraje en dicho
idioma, normalmente contando con la presencia de uno o varios
actores de cierto renombre en Hollywood. Ahí puede pasar de todo, desde
un gran éxito que suponga un importante paso adelante en su carrera
hasta fracasos más o menos pronunciados que deriven en una pérdida de
identidad del realizador o que simplemente vuelva a hacer lo que se le
da bien.
En el caso que nos ocupa ha sido Mateo Garrone el que ha dejado atrás el italiano para sacar adelante ‘El Cuento de los Cuentos’ (Il racconto dei racconti), una ambiciosa producción de corte fantástico –otra novedad para él- con un holgado presupuesto de casi 15 millones de dólares y que sobre el papel podría parecer un fascinante giro de tuerca a los cuentos tradicionales. Por desgracia, la magia y la perversión solamente llegan a cuentagotas y el bagaje final acaba quedándose un poco en tierra de nadie.
Garrone había demostrado hasta ahora un especial interés en relatos
de corte social intentando aprovechar de la capa de realismo extra que
se consigue utilizando actores desconocidos por algo en las antípodas de
lo que había caracterizado su cine hasta ahora. Este experimento cuenta
con el aval de un acabado técnico irreprochable en el que ha sabido
combinar un universo sugerente y con fuerza visual con unos
diseños que no buscan la mera belleza estética, ya que la fealdad, tanto
física como psicológica, también juega un papel de gran importancia.
Para potenciarlo es cierto que echa principalmente mano de sus colaboradores técnicos, pero me gustaría destacar la muy acertada banda sonora de Alexandre Desplat, ya que resulta vital para que esa fantástica singularidad de los tres relatos se sostenga durante todo su metraje. También incluyo ahí esos –no pocos- momentos en los que Garrone, también guionista junto a Edoardo Albinati, Ugo Chiti y Massimo Gaudioso, no sabe cómo extrapolar sus rarezas a conseguir atrapar el interés del espectador en lo argumental, pues se centra más en una puesta en escena solvente pero nunca brillante que en trascender las limitaciones de su libreto.
En ese aspecto destaca el hecho de que ‘El Cuento de los Cuentos’ se balancea en todo momento entre lo ridículo y lo trágico,
y ahí prácticamente nunca se consigue el equilibrio adecuado para
funcionar como un todo en lugar de limitarse a ofrecernos pequeños
chispazos de genialidad –prácticamente todas centradas en su lado más
cómico, casi patético- con algunas escenas que nos permiten ver lo
grande que podría haber sido la película. El problema es que lo que
prima es la sensación de ir un poco a ninguna parte –y eso encima va a
más según avanza el metraje-, realizándose además un trabajo bastante
pobre para vincular las tres historias entre sí.
Tampoco ayuda demasiado el enfoque de las actuaciones, ya que prima la rigidez sobre la pasión, quizá confiando en que el mero concepto de lo que se quería transmitir era más que suficiente y que los actores tenían que restringirse a eso. No creo que haya ninguna interpretación destacable para bien en ‘El Cuento de los Cuentos’, pero dentro de ese férrea corrección sí que algunos destacan para mal. Aquí destaco por encima de todos a una Salma Hayek que necesitaba como el comer tener algo que hacer en lugar de dejarse contagiar por el peor personaje de toda la película, siendo además el que mejor define sus dificultades para conseguir cualquier empatía emocional por parte del espectador.
Al final todo se reduce a que es cierto que no se le pueden peros de
importancia a la forma de ‘El Cuento de los Cuentos’, pero también que
nunca llega a ser lo suficientemente apasionante para compensar los
problemas de fondo. Aquí obviaré el inevitable problema de que las tres
historias no mantienen un nivel uniforme –una me interesó sin nunca
entusiasmarme, otra a ratos bien y a ratos mal, mientras que la tercera
en discordia me falló en todo momento, siendo soporífera en líneas
generales-, pero lo que no puedo perdonar es que su parábola no
vaya más allá de lo aparente –sí, no es lo tópico, pero sólo con eso no
basta- y se contente con limitarse a expandir un poco meras ideas que es
cierto que suenan muy interesantes sobre el papel.
No me molesta que ‘El Cuento de los Cuentos’ renuncie a ser un mero entretenimiento, pero sí que eso se vuelva en su contra, porque su apuesta es ser un hechizo que mantenga subyugado al espectador ante el hecho de estar viendo una película inusual con la que se busca llegar más a nuestro cerebro que a nuestro corazón. Su mensaje llega claro y nítido, pero la forma de transmitirlo es algo torpe a poco que uno indague más allá de su muy elaborada estética.
En definitiva, ‘El Cuento de los Cuentos’ es un cóctel entre magia y perversión que solamente nos regala momentos concretos de lucidez, pues tiene cierta tendencia a irse por las ramas en lugar de acotar mejor la forma en la que nos cuenta lo que nos quiere contar. Eso sí, su estética muy conseguida, pero merecíamos algo más y hay momentos en los que Garrone nos demuestra que podría haberlo conseguido. Con todo, no es una opción despreciable si queréis acercaros al cine este fin de semana.
Via:blog de cine
En el caso que nos ocupa ha sido Mateo Garrone el que ha dejado atrás el italiano para sacar adelante ‘El Cuento de los Cuentos’ (Il racconto dei racconti), una ambiciosa producción de corte fantástico –otra novedad para él- con un holgado presupuesto de casi 15 millones de dólares y que sobre el papel podría parecer un fascinante giro de tuerca a los cuentos tradicionales. Por desgracia, la magia y la perversión solamente llegan a cuentagotas y el bagaje final acaba quedándose un poco en tierra de nadie.
Luces y sombras de ’El Cuento de los Cuentos’
Para potenciarlo es cierto que echa principalmente mano de sus colaboradores técnicos, pero me gustaría destacar la muy acertada banda sonora de Alexandre Desplat, ya que resulta vital para que esa fantástica singularidad de los tres relatos se sostenga durante todo su metraje. También incluyo ahí esos –no pocos- momentos en los que Garrone, también guionista junto a Edoardo Albinati, Ugo Chiti y Massimo Gaudioso, no sabe cómo extrapolar sus rarezas a conseguir atrapar el interés del espectador en lo argumental, pues se centra más en una puesta en escena solvente pero nunca brillante que en trascender las limitaciones de su libreto.
Tampoco ayuda demasiado el enfoque de las actuaciones, ya que prima la rigidez sobre la pasión, quizá confiando en que el mero concepto de lo que se quería transmitir era más que suficiente y que los actores tenían que restringirse a eso. No creo que haya ninguna interpretación destacable para bien en ‘El Cuento de los Cuentos’, pero dentro de ese férrea corrección sí que algunos destacan para mal. Aquí destaco por encima de todos a una Salma Hayek que necesitaba como el comer tener algo que hacer en lugar de dejarse contagiar por el peor personaje de toda la película, siendo además el que mejor define sus dificultades para conseguir cualquier empatía emocional por parte del espectador.
Mucha estética y poca sustancia
No me molesta que ‘El Cuento de los Cuentos’ renuncie a ser un mero entretenimiento, pero sí que eso se vuelva en su contra, porque su apuesta es ser un hechizo que mantenga subyugado al espectador ante el hecho de estar viendo una película inusual con la que se busca llegar más a nuestro cerebro que a nuestro corazón. Su mensaje llega claro y nítido, pero la forma de transmitirlo es algo torpe a poco que uno indague más allá de su muy elaborada estética.
En definitiva, ‘El Cuento de los Cuentos’ es un cóctel entre magia y perversión que solamente nos regala momentos concretos de lucidez, pues tiene cierta tendencia a irse por las ramas en lugar de acotar mejor la forma en la que nos cuenta lo que nos quiere contar. Eso sí, su estética muy conseguida, pero merecíamos algo más y hay momentos en los que Garrone nos demuestra que podría haberlo conseguido. Con todo, no es una opción despreciable si queréis acercaros al cine este fin de semana.
Via:blog de cine

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