En el caso de La serie Divergente, en su momento no lo pasé mal con la primera entrega -aunque no ha dejado de empeorar en mi cabeza-, mientras que la segunda parte ya me pareció muy mala. Por desgracia, la saga ha ido aún a peor con ‘La serie Divergente: Leal’ (‘The Divergent Series: Allegiant’), una aventura pésima de la que sencillamente no se me ocurre nada positivo que comentar.
Sus numerosos problemas
Esa decisión es origen de la mayoría de los males de la película, ya que por un lado opta por complicarlo todo demasiado, ayudando a que surja el agotamiento en el espectador, sobre todo porque hay varios elementos que se vuelven confusos sin necesidad, mientras que por otro lado se decanta por una molesta superficialidad que hace que absolutamente nada tenga la intensidad requerida para que nos importe cualquiera de las cosa que pasan.
Lo peor de todo es que ‘La serie Divergente: Leal’ juega con conceptos interesantes, pero se niega a desarrollarlos -o simplemente no sabe hacerlo- y considera que con ir sumándolos es más que suficiente para construir un relato que atraiga al público. Por ello, el libreto de Noah Oppenheim, Adam Cooper y Bill Collage tiene tal cantidad de agujeros, giros cuestionables y decisiones de los personajes incomprensibles que la cosa no deja de hundirse.
’La serie Divergente: Leal’, infame y aburrida
Todo ello está aliñado con una sensación de que varias cosas suceden un poco porque sí -increíble la falta de garra y chispa que tiene cierta muerte-, por lo que en unos momentos estamos aburridos y cansados porque nos están contando lo mismo otra vez, y cuando se desvían de ahí resulta todo tan forzado y ridículo que nos queda la duda de si no sería mejor que al menos hubiera sido consistente en un inoperante rutina.
No sé hasta qué punto es producto de un efecto contagio o si es cosa de ellos, pero los actores también están todos fatal. En algunos casos es difícil determinar si es cosa del pésimo uso que se hace de ellos en el guion o por su propio trabajo, pero Shailene Woodley, hasta ahora de lo poco rescatable de la saga, y Theo James deambulan con caras de no tener ganas de estar ahí, transmitiendo una molesta desgana que nos hace fijarnos aún más en los numerosos errores de la cinta.
Del resto sería un poco pérdida de tiempo resaltar lo mal que están todos ellos por separado, pero es fácil entender el motivo de que Miles Teller se sienta incómodo en esta saga, ya que su personaje representa todos los males de la función. Por su parte, Naomi Watts no empieza mal pero luego acaba perdidísima y la falta de factor sorpresa anula por completo cualquier posibilidad de que Jeff Daniels pueda hacer algo interesante con el suyo.
Via:blog de cine

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