
A los ejecutivos de Hollywood les encantaría dar con la fórmula secreta para hacer películas que gusten a todos los públicos, pero lo cierto es que es prácticamente imposible hacer ya solamente una que cuenta con el aplauso unánime. Eso no quita que muchas lo intenten -y fracasen en mayor o menor medida-, pero también queda la opción de apostar por cierto tipo de espectador siempre y cuando sea lo suficientemente numeroso.
Eso fue exactamente lo que sucedió con ‘Cincuenta sombras de Grey’ (‘Fifty Shades of Grey’), una adaptación muy orientada a ciertas personas que disfrutaron de ella, mientras que el resto asistimos con incredulidad ante lo que sucedía en pantalla. ¿De verdad alguien esperaba que eso fuera a cambiar con ‘Cincuenta sombras más oscuras’ (‘Fifty Shades Darker’)? Yo al menos no esperaba que fuera menos lamentable, pero sí que los niveles de ridículo no fueran a más...
Otro desastre
Lo cierto es que todo eso suena muy poco interesante, ya que en el fondo todos sabemos que van a reconciliarse, por lo que toda la gracia queda reservada en ver hasta qué punto pueden hacer su visionado algo entretenido lo diferentes obstáculos que han de ir sorteando. Por desgracia, no existe el más mínimo interés en indagar en ninguna de ellas, quedando todo reservado a golpes de efecto un tanto gratuitos que sólo consiguieron que me desesperara cada vez más.
No obstante, hay una fase de la película que para mí fue lo que consiguió que ‘Cincuenta sombras más oscuras’ sitúee a un nivel ligeramente inferior al de su predecesora cuando hasta entonces alguna pequeña gota de humor lo estaba evitando. Me refiero a un momento de gran tensión salido de la nada que resulta tan gratuito que lo único que despierta es incomprensión, pero es que luego su resolución resulta tan delirante que uno casi sin olvida de que encima no aporta nada real en el apartado dramático. Un auténtico desastre.
‘Cincuenta sombras más de oscuras’, de donde no hay...
Ahí vuelve a surgir el hecho de que los personajes simplemente no me transmiten nada y que encima de sus bocas salen conversaciones que oscilan entre lo anodino, lo absurdo y lo directamente insultante. Además, el relato está hilado de tal forma que da la sensación de “avanzar” a trompicones -dando pasos hacia delante o atrás de forma continuada-, algo que no sucedía en la primera entrega. Parece que simplemente quieren ir ganando tiempo en lugar de aportar algo.
Por lo demás, el cambio en la puesta en escena pasa un tanto desapercibido, aunque aquí da la sensación de que el erotismo es incluso menor cuando su presencia en pantalla es similar, quizá porque James Foley parece confiar más en la magia del montaje -que aquí es intentar que las imágenes luzcan mejor por el tema musical que suene de fondo en ese momento, y no solamente en los momentos sexuales- que en aportar algo. Quizá simplemente no le dejaron hacer más, que la idea de un director de paja encaja bien en un proyecto así...
En definitiva, ‘Cincuenta sombras más oscuras’ me ha resultado igual de insoportable e incluso más absurda que ‘Cincuenta sombras de Grey’ por lo que acaba siendo peor, pero aquellas personas que disfrutasen con la primera entrega dudo mucho que vayan a salir decepcionados de la sala. El resto no esperéis un milagro y simplemente buscaos alguna alternativa como la tronchante aventura de Batman en forma de Lego o directamente algo ajeno al cine.
Via:blog de cine
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