
Los remakes o reboots -a veces cuesta bastante distinguirlos- se han convertido en el pan nuestro de cada día, ya que se una solución ideal para que Hollywood siga exprimiendo películas que gozaron de una muy buena acogida en su momento sin la necesidad de recurrir a las secuelas, prácticamente imposibles en algunos casos. El problema es que existe una marcada tendencia a confundir el respeto con el original con hacer un calco poco inspirado.
No obstante, en el caso de los ‘Power Rangers’ no podían limitarse a replicar lo que triunfó en los 90 porque sería un suicidio comercial hacer algo así en 2017. Los tiempos han cambiado y este relanzamiento tenía que demostrar que los personajes podían hacerlo sin por ello perder lo que los hacía únicos. El resultado es un entretenido blockbuster que actualiza la franquicia de forma muy satisfactoria y que nos deja con ganas de más.
Los personajes también importan
Esto se traduce en que el libreto de John Gatins da una prioridad casi absoluta al desarrollo de los cinco protagonistas durante los dos primeros actos. Paralelamente vemos los avances de Rita Repulsa -muy efectiva Elizabeth Banks-, bien dosificados para que luego no aparezca poco menos que de la nada, pero lo importante son los cinco Power Rangers, tanto su personalidad individual como lo que les lleva a formar un improbable grupo de héroes.
De esta forma, cada uno de ellos se distingue no ya por el color de su traje -muy acertado el vincular la unión entre ellos al hecho de conseguir su respectiva armadura-, sino por lo que aporta, dejando el espacio mínimo pero necesario a su vida personal. Ahí se recurren a ciertos lugares comunes, pero Gatins sabe manejarlo mejor de lo que hizo en ‘Acero puro’ (‘Real Steel’) para que las escenas en sí mismas no molesten y además añadan algo más de dimensión a las motivaciones de los protagonistas.
Los nuevos 'Power Rangers' merecen la pena
Por ello, cuando llega el momento de entrar en acción realmente nos importa lo que pueda suceder, algo necesario para que la cosa no se venga abajo cuando en el tramo final reaparece ese cruce entre diversión y estupidez que caracterizaba a ‘Power Rangers’ en su momento. Por lo pronto todo es más espectacular, un requisito imprescindible, pero se mantiene, dentro de unos límites, ese peculiar humor que aquí podría haber provocado que la película se viniera abajo, y la cuestión es que funciona.
De hecho, a mí lo único que no me convenció del todo fue la aportación de Zordon -correcto Bryan Cranston- y Alpha 5, ya que ahí el cruce entre la seriedad del primero y la comicidad del segundo nunca llega a cuajar del todo. Entiendo que tenía que ser así, pero Gatins no da con el tono necesario, mientras que Dean Israelite se limita a mantener la solvencia que caracteriza su trabajo de puesta en escena, capaz de hacer que todo fluya con agilidad, pero no de elevar realmente ningún momento para que se nos quede grabado en la memoria.
En definitiva, ‘Power Rangers’ no es una gran película, pero sí es un muy buen entretenimiento y se me ocurren pocas cosas en las que podría ser mejor sin traicionar la naturaleza de esta franquicia. Lo que sí tengo claro es que es un estupendo ejemplo de cómo debería ser un reboot, respetando lo que definía al original pero buscando su propia voz dentro de los tiempos que corren. Que cuenten conmigo para las siguientes aventuras.
Via:blog de cine
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