
¡Por fin! Por fin podemos ver en las salas de cine españolas 'Colossal', la nueva y esperadísima película de Nacho Vigalondo de la que venimos escuchando todo tipo de alabanzas y piropos desde hace casi más de un año. Unas alabanzas que encumbraban a Vigalondo como esa rara avis del cine español con la capacidad de filmar las historias más imposibles y freaky, sin perder ni un ápice de su carácter autoral, lo que ha provocado que su cine nunca esté entre lo considerado 'convencionalmente' lo mejor del cine patrio cada año.
Poco podíamos sospechar de esas primeras críticas en Toronto, que detrás de ese homenaje al género kaiju eiga -de películas de monstruos de corte tipicamente japonés o coreano-, se escondía todo un alegato contra la violencia machista y la necesidad del empoderamiento femenino, convirtiendo a Anne Hathaway, en toda una heroína universal sobre la fuerza de la mujer.
El viaje de la heroína
Allí se reencuentra con Oscar (Jason Sudeikis), un antiguo amigo de la adolescencia que parece querer ayudarla a recomponer su vida, sin dejar de lado pasar las noches de fiesta con sus nuevos amigos. Mientras, las noticias informan de que un gigantesco monstruo está destruyendo Seúl y causando numerosas muertes. Todo cambiará para Gloria cuando descubra que su mente está conectada de forma sobrenatural con la del monstruo y que tendrá que poner sus ideas en orden si no quiere seguir siendo una amenaza para la humanidad.
El personaje de Anne Hathaway, al que interpreta de forma estimulante y única, realiza un viaje de empoderamiento universal, movida por la responsabilidad y por reestablecer la justicia en el mundo, luchando contra la opresión y el abuso. Un viaje quizás demasiado evidente, pero necesariamente claro y regular que la transforma de casi despojo humano en toda una heroína.
Rompiendo estereotipos femeninos
Y este mensaje habría carecido totalmente de sentido si su protagonista fuera un personaje masculino porque, simplemente, es lo que vemos en el 98% de las películas que llegan a nuestra cartelera. Y por lo tanto, si Gloria hubiera sido, no sé, John, probablemente ninguna superestrella de Hollywood habría entrado a producir y a protagonizarla rebajándose mucho su caché, como fue el caso de Anne Hathaway.
La Gloria de Anne Hathaway tiene un claro problema con el alcohol, pánico al compromiso, no sabe mantener ningún tipo de amistad con nadie ni sabe qué quiere hacer con su vida profesional, y mucho menos es capaz de mantener en orden su casa. Es todo lo contrario a una heroína y aún así, una fuerza interior llena de responsabilidad, poderío y justicia, la convierte en una.
Por suerte, de un tiempo a esta parte el cine más accesible y de carácter más comercial -aunque esta de eso no tiene un pelo, aunque debería- parece estar abriéndose a este tipo de personajes no convencionalmente femeninos -pero ¿qué es la feminidad?, vale, ese es otro tema- y por lo tanto, se están comenzando a crear unos referentes más poderosos, más reales y más necesarios. Y Rey, Wonder Woman, Imperator Furiosa o Vaiana son buena muestra de eso.
Contra el maltrato
Sin perder ni un ápice de sentido del humor y el espíritu del género, Vigalondo reflexiona sobre las falsas apariencias, las intenciones ocultas y lo importante de asumir responsabilidades y tomar las riendas de la propia vida, porque será la única forma de salvarse.
Sí, 'Colossal' podría haberla protagonizado un hombre pero, entonces, sólo sería una película de monstruos más. Por suerte, hay mucho más en ella, lo que la convierten en un título necesario en estos tiempos en los que se cuestiona tanto si esa Tercera Ola Feminista tiene fundamentos y por lo tanto, hacen que 'Colossal' sea uno de los grandes estrenos del verano.
Via:espinof
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