Sitges 2017: así están siendo las películas más importantes del festival

Sitges 2017: así están siendo las películas más importantes del festival
Un año más llega ese momento mágico en el que el mundo real deja de ser tan asfixiante, y los horrores del día a día —que no son pocos— se diluyen entre madrugones, colas, litros de café y el mejor cine fantástico venido desde todos los rincones del planeta. Llega el momento de instalarse durante diez días en la costa catalana y dar el pistoletazo de salida a una nueva edición del Festival de Sitges.
Este 2017 la situación es un poco más especial si cabe, ya que el certamen cumple su cincuenta aniversario, y lo hace con una selección de largometrajes impresionante que promete hacer las delicias de todo amante del cine de género que se precie —y de la que hemos seleccionado 21 imprescindibles que no pensamos dejar pasar bajo ningún concepto—.
Dicho esto, os invito a acompañarnos durante los próximos diez días a esta bacanal cinéfila en la que iremos repasando —actualizando diariamente este artículo— las sensaciones transmitidas por las películas que vayamos viendo, aplaudiremos las grandes sorpresas, y maldeciremos las más sonadas decepciones que nos hagan trasnochar más de la cuenta. ¡Bienvenidos a todos, salud y fantástico en vena!

Día 1 en vídeo

'Replace'

Como suele decirse: "La primera en la frente". Y es que, más que con buen pie, he iniciado mi periplo por Sitges 2017 con un tropezón de los grandes, siendo mi primera proyección la de esta 'Replace': una suerte de body-horror descafeinado dirigido por el alemán Norbert Keil cuyo único atractivo recae en ver de nuevo a la musa del terror ochentero Barbara Crampton en un anecdótico papel.
Los primeros compases de 'Replace' resultan esperanzadores, invitándote a desvelar qué oscuro secreto se oculta tras el extraño deja-vu de su protagonista y tras un misterioso eccema que aparece en su dedo. Por desgracia, la cinta no llega a ser más que una premisa interesante desaprovechada por completo a múltiples niveles.
Un guión de inspiración nula, unos personajes desdibujados, un gore de parvulario y una ejecución de lo más pobre envuelven un difuso discurso sobre la vanidad que cierra con un bochornoso recurso narrativo visto una y mil veces en cortometrajes amateurs. Por suerte, esta es una de esas películas que te hacen pensar que, a partir de su visionado, nada puede ir a peor.

'78/52'

Alexandre O. Philippe es un viejo conocido del festival, habiéndose pasado por estos lares, entre otras ocasiones, en el año 2014 con su notable 'Doc of the Dead'. En esta ocasión, el documentalista nos brinda su mejor trabajo a la fecha. Una auténtica clase magistral sobre dirección, sonido, montaje y narrativa centrada en los 45 segundos que cambiaron el cine de género para siempre: los que conforman la escena de la ducha de 'Psicosis'.
Para analizar hasta el último detalle del asesinato más famoso de la historia del cine, O. Philippe se rodea de la crème de la crème del mundo cinematográfico, contando con personalidades como el maestro del montaje Walter Murch —'Apocalypse Now'—, el director Guillermo del Toro, el compositor Danny Elfman o el guionista Bret Easton Ellis.
Entre todos ellos —y muchos más que quedan en el tintero— dan forma a un documental esencial para todo cinéfilo que se precie, sea devoto o no de la obra de Hitchcock. Si tenéis la oportunidad, no dudéis en dedicarle vuestro tiempo a este complemento indispensable a el libro 'El cine según Hitchcock' de François Truffaut.

'The Endless'

'Resolution', el debut de los cineastas norteamericanos Aaron Moorhead y Justin Benson nos dejó a muchos con la cabeza rota gracias a su enrevesado juego metacinematográfico tan sobrado de inteligencia como limitado en su presupuesto —algo que no adolece lo más mínimo—. Este año, la pareja de realizadores han vuelto a Sitges tras enamorarnos a todos en 2014 con 'Spring' con su trabajo más demencial.
Dos hermanos interpretados por los mismos directores —y que, además, comparten sus mismos nombres—, una extraña secta y ecos de la literatura de H.P. Lovecraft se dan la mano en dos magnéticas horas que te mantienen pegado a la pantalla intentando descifrar qué ocultan los bosques y carreteras de la zona en la que se ambientan.
Cuanto menos sepáis sobre ella, más redonda será la experiencia; pero hay que reconocer que los seguidores del trabajo de Moorhead y Benson la asimilarán de forma muchísimo más entusiasta. Los aplausos aislados —incluyendo los de servidor— en la sala en diversos momentos de la proyección así lo han corroborado.

'La forma del agua'

No hay nada para terminar el día que con los ojos empañados por las lágrimas que me ha conseguido arrancar Guillermo del Toro y su hermosa 'La forma del agua': un precioso cuento rebosante de romanticismo, delicadeza, poesía audiovisual, y un —hoy más que nunca— necesario mensaje político, en el que el director parece haber exprimido hasta la última gota de su corazón.
Muchos nos sorprendimos al recibir la noticia de que este largometraje se había hecho con el León de Oro a mejor película en el Festival de Venecia, pero incluso con las expectativas disparadas hasta cotas insospechadas, lo nuevo de del Toro consigue tocarte en ese rincón del alma que sólo estimulan las mejores y más sensibles obras de arte; y lo hace con una bellísima factura y unas partituras de Alexandre Desplat que enamoran por sí solas.
Todo lo que pueda escribirse sobre 'La forma del agua' podría condensarse mediante una sencilla afirmación que la posicione como una de las películas más importantes —si no la más— para el cine fantástico de los últimos tiempos. Maravillosa.

Día 2 en vídeo

'El sacrificio de un ciervo sagrado'

Descubrir al Yorgos Lanthimos en la edición 2009 del festival con su magnífica ‘Canino’ fue una experiencia tan enriquecedora como difícil de igualar. No obstante, mi entusiasta toma de contacto con el director griego ha supuesto que mi reacción ante cada uno de sus nuevos trabajo venga acompañado de una frustrante sensación de decepción.
‘The Killing of a Sacred Deer’ no es una excepción a esta regla, haciéndome echar de menos a lo largo de sus hinchados 109 minutos de metraje —que se antojan notablemente más largos una vez arranca su reiterativa segunda mitad— su humor negro y retorcido y, más especialmente, su capacidad de calcular con precisión los tempos para llegar a incomodar hasta el extremo, pero no saturar y provocar la desconexión.
Cuando Lanthimos se propone retorcerte en la butaca lo consigue con creces, crispando tus nervios con su gélida y efectiva realización, sus demoledores diálogos y las asépticas —casi robóticas— interpretaciones de unos impecables Colin Farrell, Nicole Kidman y Barry Keoghan. Por desgracia, pese a ofrecer unos primeros compases de órdago, el realizador tensa tanto la cuerda que esta termina rompiéndose, convirtiendo su asfixiante atmósfera en una dosis de benzodiacepina que te invita a abstraerte y echar una buena siesta.

'Housewife'

He de reconocer que cuando vi 'Baskin' en la edición del año 2015 me pilló con la guardia baja. La propuesta de aquella demencial pesadilla rebosante de casquería y el imaginario más grotesco que podáis imaginar fue difícil de digerir en su momento, pero un segundo visionado sirvió para alabar como es debido el primer largometraje de Can Evrenol.
Dos ediciones más tarde, el realizador turco vuelve a Sitges con 'Housewife': un ejercicio que bebe de los sueños de su director y que, presentando más de un paralelismo temático y formal con su anterior trabajo, despliega un recital de horror onírico en el que el gore más salvaje abraza conceptos y representaciones propias de la literatura lovecraftiana.
Una suerte de giallo de alma femenina con el espíritu del David Cronenberg de los inicios transpirando en su último tercio —innegable el vínculo con 'Cromosoma 3'— que, a golpe de colores primarios y de una banda sonora más que notable te clava en la butaca mientras te induce a recorrer su caótica y magnética narrativa. Un largo que no todos paladearán como es debido, pero que supone un nuevo golpe sobre la mesa de un Evrenol al que no debemos perder de vista bajo ningún concepto.

Día 3

'Hounds of Love'

Llevo once años acudiendo rigurosamente al Festival de Sitges; y desde el año 2006 no me he perdido una sola de las citas anuales en esta santa casa del fantástico. Sabiendo este dato, comprenderéis lo valioso de la siguiente afirmación: es más que probable que 'Hounds of Love' sea la película más violenta y hostil que he visto a lo largo de mi longevo periplo por el certamen, y todo ello sin tener un sólo plano con contenido especialmente gráfico o explícito.
Este debut —porque si, aunque cueste creerlo es una opera prima— de Ben Young conforma una atípica lección de cine para tratarse de una primera obra. A lo largo de algo más de hora y media, el director hace gala de una capacidad innata para componer planos, para dirigir actores, para gestionar el suspense con un brío inusitado y, sobre todo, para dar vida sobre el papel a unos personajes atormentados que se alzan como el alma del relato.
Explorando temáticas como la maternidad, la dependencia emocional o el concepto de familia, Young nos agarra del cuello con ambas manos y nos hunde en la butaca mientras presiona nuestra tráquea cortándonos la respiración. Cuando nos libera en su intenso clímax al ritmo de Joy Division, despertamos exhaustos de una experiencia demoledora que cumple con todo lo que podemos esperar del mejor cine de género australiano. Una imprescindible sólo apta para el público con más agallas.

'Wind River'

Puede que el nombre de Taylor Sheridan no os diga demasiado de buenas a primeras, pero si os digo que es el responsable de guiones como 'Comanchería' —que le valió la nominación al Oscar— y 'Sicario' la cosa empieza a ponerse interesante. Con estos precedentes, comprenderéis que en el mismo instante en el que supe que 'Wind River' —que Sheridan escribe y dirige— estaría en Sitges, marqué el día de su proyección con un enorme círculo rojo en el calendario.
Las expectativas puestas en este thriller, ambientado en una reserva de nativos americanos —y basado en un triste caso real—, se cumplen con creces no sólo por su precisa y eficiente dirección o por las notables interpretaciones de Elisabeth Olsen y, especialmente, Jeremy Reener. Como no podía ser de otro modo, 'Wind River' destaca por un magnífico guión que sabe dejar en un segundo plano la acción y la intriga para volcarse en cuerpo y alma en sus personajes y sus relaciones.
Latente entre sus pasajes, la crítica socio-política enfocada sobre el abandono de la comunidad de nativos americanos enriquece aún más si cabe su ya de por si interesante —aunque algo rutinaria— trama de investigación. La banda sonora de Nick Cave y Warren Ellis, y un par de secuencias capaces de desencajar mandíbulas son la ultima guinda para un pastel de lo más apetecible que escala posiciones en mi top particular de este Sitges 2017.

'Kuso'

Es madrugada en Sitges. Acabo de llegar a mi guarida después de ver 'Kuso', han pasado unos cuarenta minutos desde que terminó la proyección y aún no se qué carajo he visto durante la última hora y media que he pasado en el cine el día de hoy. Matizo esta última frase: aún no se lo que he visto pero, por un motivo que no podría especificar con exactitud, me ha encantado.
'Kuso' es un auténtico delirio con tintes experimentales dirigido por Steven Ellison: el músico, productor, rapero y DJ más conocido como Flying Lotus. El artista multidisciplinar —ahora también realizador— firma un auténtico disparate en el que fluidos corporales, seres deformes, y criaturas repugnantes se abrazan dando forma a una masa de narrativa deficiente, pero con un poder innegable en lo visual y en lo conceptual.

Más que un largometraje, podríamos estar hablando de una obra de arte equiparable a un mal viaje de ácido o setas alucinógenas edificada sobre semen, pus, diarrea y vómito. ¿Desagradable? Bastante; pero lo suficientemente hipnótica como para atrapar tu mirada como si de una repugnante lámpara de lava se tratase, y con un mensaje oculto —o eso creo— entre sus constantes majaderías e idas de olla. La rareza del año.
Via:espinof

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