
Un año más llega ese momento mágico en el que el mundo real deja de ser tan asfixiante, y los horrores del día a día —que no son pocos— se diluyen entre madrugones, colas, litros de café y el mejor cine fantástico venido desde todos los rincones del planeta. Llega el momento de instalarse durante diez días en la costa catalana y dar el pistoletazo de salida a una nueva edición del Festival de Sitges.
Este 2017 la situación es un poco más especial si cabe, ya que el certamen cumple su cincuenta aniversario, y lo hace con una selección de largometrajes impresionante que promete hacer las delicias de todo amante del cine de género que se precie —y de la que hemos seleccionado 21 imprescindibles que no pensamos dejar pasar bajo ningún concepto—.
Día 1 en vídeo
'Replace'
Los primeros compases de 'Replace' resultan esperanzadores, invitándote a desvelar qué oscuro secreto se oculta tras el extraño deja-vu de su protagonista y tras un misterioso eccema que aparece en su dedo. Por desgracia, la cinta no llega a ser más que una premisa interesante desaprovechada por completo a múltiples niveles.
Un guión de inspiración nula, unos personajes desdibujados, un gore de parvulario y una ejecución de lo más pobre envuelven un difuso discurso sobre la vanidad que cierra con un bochornoso recurso narrativo visto una y mil veces en cortometrajes amateurs. Por suerte, esta es una de esas películas que te hacen pensar que, a partir de su visionado, nada puede ir a peor.
'78/52'
Para analizar hasta el último detalle del asesinato más famoso de la historia del cine, O. Philippe se rodea de la crème de la crème del mundo cinematográfico, contando con personalidades como el maestro del montaje Walter Murch —'Apocalypse Now'—, el director Guillermo del Toro, el compositor Danny Elfman o el guionista Bret Easton Ellis.
Entre todos ellos —y muchos más que quedan en el tintero— dan forma a un documental esencial para todo cinéfilo que se precie, sea devoto o no de la obra de Hitchcock. Si tenéis la oportunidad, no dudéis en dedicarle vuestro tiempo a este complemento indispensable a el libro 'El cine según Hitchcock' de François Truffaut.
'The Endless'
Dos hermanos interpretados por los mismos directores —y que, además, comparten sus mismos nombres—, una extraña secta y ecos de la literatura de H.P. Lovecraft se dan la mano en dos magnéticas horas que te mantienen pegado a la pantalla intentando descifrar qué ocultan los bosques y carreteras de la zona en la que se ambientan.
Cuanto menos sepáis sobre ella, más redonda será la experiencia; pero hay que reconocer que los seguidores del trabajo de Moorhead y Benson la asimilarán de forma muchísimo más entusiasta. Los aplausos aislados —incluyendo los de servidor— en la sala en diversos momentos de la proyección así lo han corroborado.
'La forma del agua'
Muchos nos sorprendimos al recibir la noticia de que este largometraje se había hecho con el León de Oro a mejor película en el Festival de Venecia, pero incluso con las expectativas disparadas hasta cotas insospechadas, lo nuevo de del Toro consigue tocarte en ese rincón del alma que sólo estimulan las mejores y más sensibles obras de arte; y lo hace con una bellísima factura y unas partituras de Alexandre Desplat que enamoran por sí solas.
Todo lo que pueda escribirse sobre 'La forma del agua' podría condensarse mediante una sencilla afirmación que la posicione como una de las películas más importantes —si no la más— para el cine fantástico de los últimos tiempos. Maravillosa.
Día 2 en vídeo
'El sacrificio de un ciervo sagrado'
‘The Killing of a Sacred Deer’ no es una excepción a esta regla, haciéndome echar de menos a lo largo de sus hinchados 109 minutos de metraje —que se antojan notablemente más largos una vez arranca su reiterativa segunda mitad— su humor negro y retorcido y, más especialmente, su capacidad de calcular con precisión los tempos para llegar a incomodar hasta el extremo, pero no saturar y provocar la desconexión.
Cuando Lanthimos se propone retorcerte en la butaca lo consigue con creces, crispando tus nervios con su gélida y efectiva realización, sus demoledores diálogos y las asépticas —casi robóticas— interpretaciones de unos impecables Colin Farrell, Nicole Kidman y Barry Keoghan. Por desgracia, pese a ofrecer unos primeros compases de órdago, el realizador tensa tanto la cuerda que esta termina rompiéndose, convirtiendo su asfixiante atmósfera en una dosis de benzodiacepina que te invita a abstraerte y echar una buena siesta.
'Housewife'
Dos ediciones más tarde, el realizador turco vuelve a Sitges con 'Housewife': un ejercicio que bebe de los sueños de su director y que, presentando más de un paralelismo temático y formal con su anterior trabajo, despliega un recital de horror onírico en el que el gore más salvaje abraza conceptos y representaciones propias de la literatura lovecraftiana.
Una suerte de giallo de alma femenina con el espíritu del David Cronenberg de los inicios transpirando en su último tercio —innegable el vínculo con 'Cromosoma 3'— que, a golpe de colores primarios y de una banda sonora más que notable te clava en la butaca mientras te induce a recorrer su caótica y magnética narrativa. Un largo que no todos paladearán como es debido, pero que supone un nuevo golpe sobre la mesa de un Evrenol al que no debemos perder de vista bajo ningún concepto.
Día 3
'Hounds of Love'
Este debut —porque si, aunque cueste creerlo es una opera prima— de Ben Young conforma una atípica lección de cine para tratarse de una primera obra. A lo largo de algo más de hora y media, el director hace gala de una capacidad innata para componer planos, para dirigir actores, para gestionar el suspense con un brío inusitado y, sobre todo, para dar vida sobre el papel a unos personajes atormentados que se alzan como el alma del relato.
Explorando temáticas como la maternidad, la dependencia emocional o el concepto de familia, Young nos agarra del cuello con ambas manos y nos hunde en la butaca mientras presiona nuestra tráquea cortándonos la respiración. Cuando nos libera en su intenso clímax al ritmo de Joy Division, despertamos exhaustos de una experiencia demoledora que cumple con todo lo que podemos esperar del mejor cine de género australiano. Una imprescindible sólo apta para el público con más agallas.
'Wind River'
Las expectativas puestas en este thriller, ambientado en una reserva de nativos americanos —y basado en un triste caso real—, se cumplen con creces no sólo por su precisa y eficiente dirección o por las notables interpretaciones de Elisabeth Olsen y, especialmente, Jeremy Reener. Como no podía ser de otro modo, 'Wind River' destaca por un magnífico guión que sabe dejar en un segundo plano la acción y la intriga para volcarse en cuerpo y alma en sus personajes y sus relaciones.
Latente entre sus pasajes, la crítica socio-política enfocada sobre el abandono de la comunidad de nativos americanos enriquece aún más si cabe su ya de por si interesante —aunque algo rutinaria— trama de investigación. La banda sonora de Nick Cave y Warren Ellis, y un par de secuencias capaces de desencajar mandíbulas son la ultima guinda para un pastel de lo más apetecible que escala posiciones en mi top particular de este Sitges 2017.
'Kuso'
'Kuso' es un auténtico delirio con tintes experimentales dirigido por Steven Ellison: el músico, productor, rapero y DJ más conocido como Flying Lotus. El artista multidisciplinar —ahora también realizador— firma un auténtico disparate en el que fluidos corporales, seres deformes, y criaturas repugnantes se abrazan dando forma a una masa de narrativa deficiente, pero con un poder innegable en lo visual y en lo conceptual.
Más que un largometraje, podríamos estar hablando de una obra de arte equiparable a un mal viaje de ácido o setas alucinógenas edificada sobre semen, pus, diarrea y vómito. ¿Desagradable? Bastante; pero lo suficientemente hipnótica como para atrapar tu mirada como si de una repugnante lámpara de lava se tratase, y con un mensaje oculto —o eso creo— entre sus constantes majaderías e idas de olla. La rareza del año.
Via:espinof
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