Sitges 2018: el polar de 'Fleuve Noir', la honesta sencillez de 'Aterrados' y la rareza española 'The Invocation of Enver Simaku'

Seguimos destacando en pequeñas píldoras esas otras películas en los márgenes de las secciones principales, pero que merecen nuestra atención. En esta ocasión, dos películas de fenómenos paranormales, aunque con enfoques radicalmente distintos (la argentina 'Aterrados', heredera del terror directo tipo 'Insidious', y la extraña y modestísima producción española rodada en Albania 'The Invocation of Enver Simaku'). A ellas se suma un policiaco francés radical y durísimo, con una interpretación al límite de Vincent Cassell, 'Fleuve Noir'
Fleuve Noir
Cassel y su policía alcohólico y desfasado son el núcleo de una película oscura y violenta pero, a su manera, muy clásica. Su director, Erick Zonca, rodó hace veinte años 'La vida secreta de los ángeles' (y tan solo un par de películas después, que pasaron desapercibidas) y exprime a Cassell para que brinde una interpretación memorable. Pero la intriga, que se desarrolla lenta y se complica innecesariamente, no está a la altura de su antihéroe. Aún así, su trabajo de atmósfera extrema, su orgulloso abrazo a los excesos y el grimoso personaje de Duris la sitúan por encima de la media.
Aterrados
La película se centra en los extraños sucesos inexplicables que acontecen a varios vecinos en distintas casas de un mismo barrio. La película encuentra identidad propia gracias al humor cansado y amable de los investigadores y a la constante crispación de un espantado policía, y resulta inquietante cuando opta por el esperpento (la escena de la ducha) o por un costumbrismo rarísimo (todo lo relativo al niño muerto). El resto del tiempo recurre a los trucos de rigor, efectivos y sólidos, pero que extirpan la originalidad de una película que funciona mejor cuando opta por la extravagancia y por sacar provecho de su ubicación geográfica.
The invocation of Enver Simaku
En su presentación de la película, el director ha señalado que el argumento se basaba en vivencias reales de su familia, y en su deseo de mostrar algo de la cotidianeidad de una zona de Europa desconocida para Occidente. Sin duda, esa es la parte más interesante de la película: fascinantes recapitulaciones de la turbia historia de las religiones paganas y su mezcla con el cristiaismo, y cómo eso dio pie a creencias que, sin duda, son buen material para el cine de terror.
Pero cuando la película se dedica a los sustos, sus medios le cortan las alas y en parte estropean la fabulosa atmósfera de periodismo oscuro que ha ido construyendo a base de largas e hipnóticas peroratas sobre violencia, creencias y oscurantismo. Aún así, una producción muy estimable y que abre nuevas vías temáticas para el cine de terror, mucho más si tenemos en cuenta que su producción es española.
Via:espinof
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