
Desde sus primeros compases queda claro que es complicado tomarse 'Hunter Killer' especialmente en serio, y no solo porque su protagonista sea Gerard Butler, razón más que suficiente para que se disparen todas las alarmas de "posiblemente te diviertas, pero tú sabrás". Por suerte para todos, ella misma parece ser consciente de su estupidez (si también lo será Gary Oldman es, posiblemente, el mayor enigma que la película pone sobre la mesa) y ofrece una película de acción con espíritu de serie B, seria pero ligera, nada autoparódica pero gozosamente intrascendente.
El argumento se sumerge en las aguas (perdón) del thriller político ingenuo, bienintencionado y sin dobleces, hasta tal punto que parece venir directamente desde los ochenta o los primeros noventa: desde una época en la que la situación política internacional no era tan confusa y ambigua como ahora, o al menos Hollywood no quería darse cuenta de ello. Malos y buenos, militares de moral rígida e impecable, rusos de comportamiento intachable en la guerra, políticos íntegros y crisis que ponen al mundo al borde de la devastación y que se solucionan con un equipo de operaciones especiales y un submarino.
'Hunter Killer': Un torpedo de película
Lo cierto es que a base de héroes de una pieza, conflictos internacionales simplificados hasta nivel panfletario y una imaginería propia de vídeo de reclutamiento de las fuerzas armadas (los créditos finales son de auténtica traca), la película se despoja de todo contenido político de cierto empaque y se convierte en una intrascendencia propia de la Cannon (el envite final contra los villanos parece salido de una 'Invasión USA', por lo menos). Es en sus momentos más chiflados (tanto discursivos como visuales, con el submarino haciendo maniobras bajo el agua) de videojuego -pero de 8 bits- cuando 'Hunter Killer' funciona como divertimento más franco y sin complicaciones.Pero no nos engañemos: 'Hunter Killer' no es una demencia trotona como otras películas de Butler, olvidables pero memorables a la vez en sus propios términos, estilo 'Geostorm' u 'Objetivo: La Casa Blanca' (Olympus Has Fallen), con las que tiene ocasionales elementos en común. Tampoco, por supuesto, se acerca a películas más respetables y en las que obviamente quiere mirarse, como 'Marea roja' ('Crimson Tide') o 'El único superviviente' (Lone Survivor), ya muy superiores.
Demasiado solemne para convertirse en involuntario festival de diversión sin prejuicios, demasiado tontorrona para trascender su condición de entretenimiento sin más, se puede rascar de su gruesa capa de pintura sumergible una muy competente (y más comedida de lo habitual) interpretación de Gerard Butler. Y un Gary Oldman que no puede evitar darlo todo, y que en sus escasos tres minutos en pantalla se merienda sin problemas a todos sus compañeros de reparto.
Via:espinof
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