
Más de medio siglo de plena dedicación a la interpretación han hecho de Álvaro de Luna uno de los nombres legendarios de nuestra historia. Aquel joven que empezaba sin acreditar en una película de Sergio Leone poco podría imaginar que tendría una vida tan longeva dentro de un mundo donde lo fácil es que uno termine en el olvido.
Algunos de esos títulos fueron simpáticos westerns, más de uno a las órdenes de Sergio Corbucci (como la extraordinaria 'Salario para matar') y clásicos de nuestro cine de barrio, como 'No desearás al vecino del quinto'.
También fue un rostro habitual en la longeva 'Estudio 1', trabajo que enganchó con la que fue la oportunidad de su vida: El Algarrobo de 'Curro Jiménez', su hogar entre 1976 y 1979 y lugar que volvería a visitar en 1995 con 'Curro Jiménez: El regreso de una leyenda'.
Una cabecera para el recuerdo
Descanse en paz el legendario Álvaro de Luna.
Via:espinof
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