
'The Taking of', 'The Exorcism of', 'The Possession of'... Todo aquél cinéfilo con especial interés por el terror podrá reconocer instantáneamente estas tres fórmulas con las que se inician buena parte —tal vez demasiados— de los títulos de filmes recientes del subgénero de posesiones. Cintas, por norma general y salvo gratas sorpresas, que constituyen productos de segunda categoría edificados con desganas sobre unos cimientos armados a base de clichés.
'The Possession of Hannah Grace', astutamente renombrada como 'Cadáver' para su estreno dentro de nuestras fronteras, arranca con una secuencia introductoria que, como no podría ser de otro modo, hace plena justicia a su título original. Sus ingredientes no son otros que una muchacha atada a una cama, un grupo de sacerdotes en plena faena, contorsiones, blasfemias y un considerable número de golpes de efecto vistos una y mil veces que invitan a pensar lo peor.
Resulta complicado no observar 'Cadáver' sepultada bajo la sombra de la fantástica 'La autopsia de Jane Doe'; cinta ampliamente superior con la que comparte código genético. No obstante, una vez se entra en materia y se descubren las virtudes particulares de la obra de Van Rooijen, como su —hasta cierto punto— original aproximación al cine de exorcismos, su notable ambientación, lo ideal de enmarcar el relato en una morgue y la solvencia a la hora de aprovechar el escenario, la cosa cambia.
Pero donde muchos otros largometrajes emparentados con este optan por ese "terror" manido, escudado en jumpscares, subidas de volumen y demás recursos de saldo, 'Cadáver' centra la inmensa mayoría de sus esfuerzos en construir una atmósfera a la altura que la permite prescindir de todo esto; pudiendo mantener un suspense prácticamente constante y brindando unas cotas de entretenimiento que, para ser honesto, no esperaba en absoluto.
Haciendo honor a la verdad, cabe recalcar que 'Cadáver' sufre de una narrativa algo caótica en algunos pasajes y de una aproximación al conflicto interno de la protagonista algo vacua e introducida con calzador. Pero en cómputo global, y desde los ojos de un aficionado al género cansado de ver en pantalla la misma plantilla repetida una y mil veces, esta agradable sorpresa se alza como un juguete tan simple como divertido, ideal para pasar un buen mal rato. Ni más, ni menos.
Via:espinof
Comentarios