
La gala de los premios Goya necesitaba de un cambio de rumbo tras tocar fondo en 2018. Para ello la Academia del Cine español decidió volver a contar con Andreu Buenafuente, quien ya había demostrado su poder para atraer el público en las ediciones de 2010 y 2011. En esta ocasión estuvo acompañado al frente por Silvia Abril y el público respondió muy bien, consiguiendo la mejor cuota de pantalla desde 2010.
La otra posibilidad es pensar que la presencia de Buenafuente como presentador es poco menos que una garantía de éxito. Por mi parte, no me cabe la más mínima duda de que Abril y él se mostraron mucho más sueltos que Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla el año pasado, pero también que los mejores años de Buenafuente hace tiempo que quedaron atrás. De todas formas, mientras no encuentren a alguien que inspire más confianza, no tendría problema en que repitiese otro año más, ¿y vosotros?
Via:espinof
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