'Historias para no dormir': los 11 mejores episodios para iniciarse en el inquietante mundo de Narciso Ibáñez Serrador

Desde que a principios de los sesenta comenzase a jugar con su padre en 'Mañana puede ser verdad', Narciso Ibáñez Serrador no paró de crecer como creador, narrador, maestro y pionero del fantástico en España. Medio siglo de poderío e imaginación al servicio del género. Un par de largometrajes que hace mucho que son historia de nuestro cine y algunas de las aportaciones más recordadas de nuestra televisión solo son parte de su legado.
Las noches de los dos rombos
Conocedor del audiovisual global y experto en las artes del horror, "Chicho" fue probando la fórmula en 'Mañana puede ser verdad' o 'Tras la puerta cerrada', hasta dar con la forma definitiva en 1966 con 'Historias para no dormir', la antología de horror definitiva en castellano.
'Historias para no dormir' sigue siendo un perfectamente equilibrado ejercicio de estilo. De estilos, más bien. Comedia negra, ciencia ficción, realismo mágico, suspense y terror, mucho terror, hicieron de ella nuestra más preciada colección de relatos del género.
El cumpleaños (1966)
Para su presentación, Serrador apenas necesitó poco más de diez minutos. En 'El cumpleaños' ya se incluía todo lo que haría grande a nuestro querido Narciso Ibáñez Serrador.Bajo el seudónimo de Luis Peñafiel, el mismo Chicho se encargó de prácticamente la totalidad de los treinta guiones que, divididos en tres temporadas, coronaron el fantástico nacional como, por qué no, el más interesante del mundo en ese momento.
El televisor (1974)
Con 'El televisor', uno de los más queridos y recordados especiales de Chicho para televisión, nos adentramos en dimensiones más cercanas a series actuales que a la tele nacional de hace medio siglo para destrozar de forma muy crítica la televisión que acogió a Serrador.Un padre de familia que vendría a ser el abonado ideal de Netflix verá su vida descompuesta en pedazos el día en que, tras muchos ahorros, un flamante televisor de 24'' llega finalmente a su hogar.
Sobra decir que cuanto menos sepas más disfrutarás de esta gloriosa epopeya de andar por casa que deja en mal lugar misterios más recientes, modernos y tecnológicos a la hora de hacer trizas el formato y el contenido de la televisión. Pura magia en un episodio especial que sirvió de puente entre la segunda y la tercera temporada.
El asfalto (1966)
Una de las más crueles y trágicas historias para no dormir es 'El asfalto', donde seremos testigos de cómo cada uno de los estratos de la sociedad hará como que no ve el problema que tiene delante de las narices. Un retrato fiel sobre lo invisibles que nos hacemos ante los demás en un mundo que no ha cambiado desde entonces.La broma (1966)
Otro brillante desenlace que uno no ve venir a pesar de las pistas (qué juguetón ha sido siempre) porque, no nos engañemos, hay muchas tablas aquí. A pesar de ser uno de esos episodios que tiene su razón de ser en su final, no debemos olvidar que sin un buen final no existe una buena historia.
La zarpa (1967)
Chicho era un crack. Y en la introducción de este segundo episodio de la segunda temporada, además, se comporta como un verdadero troll de hoy, detalle que lo convierte en una persona 1000% más admirable de que lo ya era.'La zarpa' es un estupendo e inteligente relato sobre la desesperación y el precio de los sueños que a pesar de los lugares comunes consigue avanzar con el ritmo de la música aunque nadie se mueva del salón de esa casa.
La sonrisa (1966)
Basada en un relato de Ray Bradbury con mucho en común con su famosa 'Fahrenheit 451', ‘La sonrisa’ hará las delicias de los más afines a la brujería desde unos espectaculares créditos de apertura con la música de Waldo de los Ríos, un grande que se fue muy pronto.El aniversario (1966)
'El aniversario' es un thriller modélico, una partida de ajedrez entre dos mentes opuestas con más asuntos pendientes de los que uno imagina durante su primer acto. Otro relato certero con un gran clímax que devolverá el orden a la situación. A través del caos, por supuesto.
Freddy (1982)
Se trata de un episodio más subido de tono de lo habitual, que para eso estábamos en los primeros ochenta, una era donde nuestra televisión estaba dominada por la delantera de Fedra Lorente, la mítica "Bombi" del 'Un, dos, tres'. Puede que superar los noventa minutos sea un precio demasiado alto que pagar, pero os prometo que el desenlace de la historia merece mucho la pena.
El regreso (1967)
Otra venganza de ultratumba, de pico y pala, con un trío par de personajes estupendo gracias al gran trabajo de Paco Morán, Irene Gutiérrez Caba y José Orjas. Escepticismo contra planes maquiavélicos y traiciones familiares. Un día cualquiera en Universo Serrador.
El muñeco (1966)
Una historia de amistad paranormal entre seres humanos que no lo tienen fácil. Un clásico de los malditos que viven en la oscuridad que solo unas pocas velas pueden alumbrar donde sorprende una jovencísima Teresa Hurtado como elemento principal de un episodio que termina con una de las sentencias más delirantes de todas las historias para no dormir.
El vidente (1967)
Entre supuestas personas con capacidades extrasensoriales y un gran reparto, esta historia ambientada en Inglaterra es un frenético ejercicio de "quién es el asesino" con una ambiciosa resolución y un rebuscado, aunque ejemplar cierre dramático.
Para siempre
Es difícil no caer rendido ante la brutal capacidad de Chicho para contar historias inquietantes. Con su pérdida es posible las nuevas generaciones de cineastas se decidan a echar un vistazo a nuestro pasado y, así, descubrir a otros grandes autores que logren inspirarlos.Tal vez por eso sus dos largometrajes para cine, 'La residencia' y '¿Quién puede matar a un niño?', resultaron tan juguetones y libres. Tal vez por eso hubiéramos deseado más largometrajes de un genio del suspense que, del mismo modo que siempre ha estado ahí, su partida no impedirá que vaya a ser recordado como tal en el futuro. Algo solo al alcance de los más grandes.
Via:espinof
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