
Kirk Douglas siempre quiso ser actor. Financió sus estudios con la ayuda de una beca de boxeo, porque su ambición siempre le ha hecho pelear. Y exactamente eso es lo único que nunca ha dejado de hacer. En más de un siglo. La última leyenda de Hollywood cumple 103 años.
La última estrella
Douglas, peleón, convirtió el detalle en su primera gran decepción al no lograr un protagonista. Sin embargo, haber tenido experiencia personal con los problemas del alcohol en la familia, interpretó a Walter O'Neil con brillantez e intensidad. No fue un mal inicio para una carrera legendaria.
Ambicioso e idealista, rechazó a Dostoyevsky y Siodmak para trabajar 'El ídolo de barro'.
El papel del boxeador profesional sin escrúpulos se convirtió en un
momento clave de su carrera. Lo siguiente sería simplemente
espectacular: 'Cautivos del mal', de Vincente Minnelli, 'El gran carnaval', de Billy Wilder o 'Duelo de titanes',
de John Sturges, afianzaron a Douglas hasta convertirlo en uno de los
más grandes de todos los tiempos. A ellas se suman, entre muchos otros
títulos, '20.000 leguas de viaje submarino', uno de esos inmortales clásicos Disney que no está de más sacar a pasear de vez en cuando.
Durante los años 80 Douglas comenzó a apartarse poco a poco del mundo del cine y comenzó a escribir libros. Además de sus memorias también ha escrito novelas y libros autobiográficos con buenas ventas. Su legado permanecerá para siempre, empezando por su propio hijo, Michael Douglas, otro de los grandes de Hollywood que últimamente se ha venido arriba con sus participaciones en Marvel o su éxito para Netflix 'El método Kominsky'. Felicidades, maestro. Parece mentira que el único Oscar que tienes sea honorífico.
Via.espinof
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