'En un instante' - Todo está (des)conectado


¿Puede el amor, el poder del bien incluso en la adversidad, perdurar más allá de la vida que conocemos y prolongarse a través de siglos y lugares? 'El atlas de las nubes' de David Mitchell es una novela de 2004 que según la versión oficial da la vuelta al mundo y recorre desde el siglo XIX hasta un futuro apocalíptico a través de seis historias entrelazadas.

También, es una película de 2012, no por casualidad inspirada en la citada obra de Mitchell. Una película dirigida por Tom Tykwer, Andy Wachowski y Lana Wachowski que dura más o menos el triple que 'En un instante'. Es cierto que sólo son tres historias y no seis; tanto, como que también es imposible no pensar -con dicho referente en mente- que, en esencia, se trata de una especie de versión de andar por casa de aquella.

"De andar por casa", por no decir que "a lo pobre" a la que le falta colmillo. No es por comparar, pero 'El atlas de las nubes' poseía un arrojo y bravura de las que carece 'En un instante', una película claramente fallida a la que Andrew Stanton no le encuentra ni el pulso ni el tono, siquiera en algún momento puntual. Una película demasiado pulcra y bonita que parece rodada de la misma aséptica forma que un anuncio de colonia.

La idea de la película como concepto no está mal. Pero su plasmación en imágenes resulta demasiado blanda, marcada por una amabilidad y un buenismo que remiten por ejemplo a la reciente 'Ella McCay'. No es que no sea creíble, sino que se muestra como una postal de autoayuda que nunca cobra vida, deambulando con una actitud positiva y esperanzadora que resulta impostada e indolente. Tan frívola como inane. Es marketing, no cine.

Las intenciones sin duda son buenas, como lo es su mensaje. Pero en su salto a la pantalla el concepto, como tal, se ve desdibujado por una narrativa preciosista que adopta la misma mentalidad hermética que Ned Flanders. Una pose que se escuda en su buenismo y optimismo caquéxico para no profundizar en nada ni cuestionarse nada que no sea insistir en un burdo eslogan de campaña que repetir de cara a la galería como un imbécil.

 

Por Juan Pairet Iglesias

Via: El séptimo arte

 

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