La polémica decisión de Matthew McConaughey para protegerse de la IA abre un debate urgente en Hollywood sobre el futuro de los actores en la era digital
La inteligencia artificial lleva décadas integrada en la industria del cine, mucho antes de que Steven Spielberg dirigiera 'A.I. Inteligencia Artificial' (2001). Sin embargo, lo que durante años fue terreno exclusivo de la ciencia ficción hoy se ha convertido en una inquietud muy real dentro del sector. Recientemente, y según recoge Variety, Matthew McConaughey y Michael Caine se han asociado con la empresa de audio con IA ElevenLabs para crear réplicas virtuales de sus icónicas voces, un movimiento que reabre el debate sobre los límites, el control y el futuro de los actores en la era digital.
La parte humana de la IA
Aunque no se ha especificado la suma concreta, el propio McConaughey ha admitido que se encuentra invirtiendo en ElevenLabs, plataforma líder estadounidense de inteligencia artificial (IA) especializada en clonación de voz. Es más, ha colaborado con la empresa desde su fundación en 2022. Ahora, el actor de 'Interstellar' (Christopher Nolan, 2014) utiliza la tecnología de ElevenLabs para generar una versión de audio en español de su podcast semanal, 'Lyrics of Livin', con su propia voz.
"Siempre me ha impresionado cómo el equipo de ElevenLabs ha aprovechado la magia de la tecnología y la ha convertido en productos que creadores, empresas y narradores usan a diario", declaró McConaughey. "Lancé mi newsletter, ‘Lyrics of Livin’, para compartir historias e ideas con mi propia voz con quienes desean escucharlas. Ahora, gracias a ElevenLabs, se expande con una edición en español, lo que nos permite llegar y conectar con aún más personas. A todos los que construyen con tecnología de voz: están ayudando a crear un futuro donde podamos levantar la vista de nuestras pantallas y conectar a través de algo tan atemporal como la humanidad misma: nuestras voces".
Un mercado de voces icónicas
A diferencia de McConaughey, que ha protegido su propia voz frente a la libertad de mercado con una patente, el británico Michael Caine ('Hannah y sus hermanas') –con quien, por cierto, coincidió en 'Interstellar'– se une a otras voces de personas famosas disponibles en el mercado, como Liza Minelli, Judy Garland, John Wayne, Laurence Olivier, Jean Harlow, Lana Turner, Maya Angelou, Rock Hudson o Babe Ruth.
Gracias al acuerdo de Michael Caine con ElevenLabs, el actor de 92 años se une al recién lanzado Mercado de Voces Icónicas de la compañía, que permitirá a empresas y equipos creativos solicitar aprobación para usar la voz de Caine en proyectos y contenido como la narración de libros y artículos. Cada nuevo avance tecnológico se recibe con cautela, y con razón. Pero siempre, el impulso humano por la pasión, el arte y la creatividad prevalece", dice la voz en off de Caine generada por IA en un vídeo promocional de ElevenLabs. "Porque la tecnología es solo el medio. Esto es humanidad amplificada".
Según reza la página web de ElevenLabs, el Mercado de Voces Icónicas "resuelve un desafío ético clave en la creación de medios basados en IA al permitir la obtención y la concesión de licencias éticas de algunas de las voces más reconocidas del mundo". En declaraciones recientes, Caine afirmó que "durante años, he dado voz a historias que conmovieron a la gente: relatos de valentía, ingenio y espíritu humano. Ahora, ayudo a otros a encontrar la suya. Con ElevenLabs, podemos preservar y compartir voces, no solo la mía, sino la de cualquiera. ElevenLabs utiliza la innovación no para reemplazar a la humanidad, sino para celebrarla. No se trata de reemplazar voces, sino de amplificarlas".
Si no puedes con el enemigo, únete a él
La pregunta ya no es si ocurrirá, sino cuánto tardarán otros intérpretes en seguir el ejemplo de Matthew McConaughey, que ha decidido blindar legalmente su voz para, paradójicamente, poder asociarse con la inteligencia artificial sin perder el control sobre ella. En un contexto en el que los estudios exploran dobles digitales y clonaciones de voz, patentar la propia identidad se perfila como una estrategia personal tanto como comercial. Y, más que una excentricidad futurista, podría convertirse en la nueva norma para actores que quieran proteger su legado –y su sustento– en una industria en plena transformación.
Pero la cuestión de fondo va más allá de lo contractual: ¿dónde termina la herramienta tecnológica y empieza la esencia humana que, según defienden Michael Caine y el propio McConaughey, sigue siendo irreemplazable? Convertir a la inteligencia artificial en aliada suena, en principio, como una buena noticia: si no puedes contra el enemigo, únete a él. Sin embargo, toda esta integración implica también una cesión. El riesgo es que, lo que hoy se presenta como una herramienta de protección, termine redefiniendo las reglas del juego en favor de quienes controlan la tecnología. La pregunta ya no es solo cómo convivir con la IA, sino qué parte de la autoría y de la humanidad estaremos dispuestos a negociar en el proceso.
Texto: Por María Juesas Foto/Via: Fotogramas

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