Lo mejor y lo peor de los Premios Oscar 2026: Paul Thomas Anderson se corona en la peor noche de Timothée Chalamet


 Hacía años que no vivíamos una gala con tantas incógnitas: ‘Una batalla tras otra’ y ‘Los pecadores’ llegaban a la 98º ceremonia de entrega de los Oscar con opciones de llevarse los grandes galardones de la noche. Las dos venían con variados y potentes avales de una temporada de premios que se ha hecho larguísima y de la que pronto se pusieron en cabeza. Al final, el film de Paul Thomas Anderson se lleva seis (Película, Director, Guion Adaptado, Montaje, Casting y Actor Secundario) y el cóctel de cine de vampiros y thriller racial ambientado en el Sur de los años 30 de Ryan Coogler, cuatro (Actor, Guion Original, Fotografía y Banda Sonora). Diez premios que, si le sumamos el de Amy Madigan a Actriz Secundaria por ‘Weapons’, confirma Warner Bros., la compañía detrás de estos tres títulos, como la gran vencedora de la noche con 11 estatuillas. Una cifra con la que empata a la MGM, Paramount y New Line como los estudios más premiados en una sola noche, aunque estos tres lo consiguieron con un solo film (‘Ben-Hur’, ‘Titanic’ y ‘El Señor de los Anillos: El retorno del Rey’, respectivamente). Un triunfo que lleva el nombre y lo apellidos de Mike de Luca y Pamela Abdy, que dieron luz verde a los tres proyectos, y que llega tras meses de revuelo por las ofertas de compra por parte de Netflix y Paramount.

Y si hablamos de triunfo, también tenemos que hacerlo de fracaso. Timothée Chalamet sale de la gala seriamente tocado, con la sensación que ha echado a perder un Oscar que, hace tan solo unas semanas, se daba como seguro. Lo mismo que las opciones que tenían nuestros representantes, ‘Sirat’ en la terna de Film Internacional y Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas, nominadas al Mejor Sonido. Como Oliver Laxe se ha hartado a repetir desde hace semanas, estar ahí ya era como haber ganado. Y así ha sido: su presencia en la ceremonia solo puede abrirles más puertas y nuevos retos. El tiempo dirá. Estos, y otros que desarrollaremos ahora mismo, fueron los momentos más rompedores de una gala que arrancó con brillo y en la que Javier Bardem –y de forma menos sísmica el propio maestro de ceremonias, Conan O’Brien, Jimmy Kimmel y el director David Borenstein– fue el abanderado del compromiso y la reivindicación. Qué ironía en una noche en la que triunfó la revolución de Paul Thomas Anderson.

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1. Lo más premiado: Paul Thomas Anderson, por fin un Oscar tras otro

Se han hecho de rogar. La Academia ha esperado casi 30 años, desde que le nominara por primera vez en 1998 por el guion de su segundo largometraje, ‘Boogie Nights’, para reconocer al fin el trabajo de Paul Thomas Anderson. Hasta esta noche, el cineasta nacido en Studio City –literalmente, a la vuelta de la esquina de la llamada fábrica de sueños– había sido nominado en 11 ocasiones, siempre sin premio. Si en la primera vio como Ben Affleck y Matt Damon le birlaban la estatuilla con el libreto de ‘El indomable Will Hunting’, en los años sucesivos el director de clásicos incontestables como ‘Magnolia’, ‘Pozos de ambición’, ‘The Master’ –por la que ni fue candidato a nada–, ‘El hilo invisible’ o ‘Licorice Pizza’ vio como una vez tras otra el Oscar pasaba de largo, pese a que sus intérpretes –Daniel Day Lewis, dos veces– sí se hicieran con él.

Hoy, por fin, la historia ha cambiado y la industria salda una deuda que llevaba demasiado tiempo pendiente. Y lo hace a lo grande, con tres estatuillas de golpe que sí, no son las cuatro con las que salió del Dolby Theater el año pasado Sean Baker por ‘Anora’, pero reparan una injusticia que, por ejemplo, no se saldó con directores de la talla de Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick, Sidney Lumet o David Lynch. Con los Oscar a PTA, como los de Christopher Nolan por ‘Oppenheimer’, parecen rendir cuentas con una generación de cineastas que, ya en la cincuentena, asumen la condición de faros en un negocio cada vez más cambiante. Ojalá haber podido ver la reacción de David Fincher desde su casa al anunciarse el primer Oscar para Anderson por el Guion Adaptado de ‘Una batalla tras otra’. Su emoción al recoger la estatuilla, mirándola y tocándola cerciorándose de que estaba ahí, que era verdad, ha sido uno de los grandes momentos de la noche. Como sus discursos de agradecimiento, de los más elocuentes y sentidos. “Escribí esta película para mis hijos como una forma de pedir perdón por el desorden con el que hemos dejado el mundo que les estamos entregando. Pero también para animarlos para que sean la generación que, con suerte, nos devuelva algo de sentido común y decencia”, dijo al recoger el de Guion Adaptado. Un Oscar para la historia.

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2. Lo más cantado: Jessie Buckley, el alma de 'Hamnet' confirma los pronósticos

Estaba claro desde que la adaptación de la novela de Maggie O’Farrell se presentó a finales de agosto en el Festival de Telluride: ‘Hamnet’ quizás no era la mejor película de la historia, como algunos cronistas se apresuraron a decir, pero Jessie Buckley tenía todas las papeletas para arrasar en la temporada de premios. Y así ha sido. Ningún galardón estaba tan claro como este. Ni las supestas polémicas declaraciones sobre su antipatía contra los gatos –¿esto puede ser razón para “cancelar” las opciones de premio? No contesten todavía, recuperaremos la pregunta más adelante– ni las catastróficas cifras de ‘¡La novia!’ –estrenada una vez cerrado el plazo de votaciones–, han podido con Buckley, que se hace con la estatuilla en su segunda nominación y se convierte en la primera intérprete irlandesa en ganar el Oscar a Mejor Actriz. El suyo es el único galardón en el casillero de la cinta de Chloe Zhaó, que se presentó a la gala como si fuera a un funeral. Quizás se veía venir lo que iba a pasar.

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3. Lo más increíble pero cierto: ¿Lo gana Michael B. Jordan o lo pierde Thimothée Chalamet?

Recuperemos la pregunta que lanzábamos en el punto anterior: ¿de verdad alguien cree que el comentario sobre la ópera y el ping pong han hecho que Thimothée Chalamet se quede sin Oscar? Lo cierto es que el cambio de escenario hacía tiempo que se iba cociendo. Desde que Michael B. Jordan se impusiera en los premios de la Sociedad de Actores, se respiraba cada vez más esa sensación de sorpasso que la arrogancia o confianza ciega inicial del protagonista de ‘Marty Supreme’ –cinta que se va de vacío, pese a arrancar la noche entre las favoritas con nueve nominaciones– no ha hecho más que afianzar. Puede que también haya pesado la sensación que Chalamet tiene tiempo para conseguir el premio –¿estamos ante un nuevo caso DiCaprio?–, pero lo más seguro es que los académicos se hayan inclinado por este galardón como forma de premiar una cinta “que parte de una idea y arte originales”, como el propio actor ha apuntado en su discurso de agradecimiento.

En el mapa del cine desde que dejara boquiabierta a la crítica con ‘Fruitvale Station’ en 2013, precisamente el debut de Ryan Coogler, Michael B. Jordan empezó con un potente papel en ‘The Wire’ cuando era solo un chaval. “Hoy estoy aquí gracias a la gente que me precedió: Sidney Poitier, Denzel Washington, Halle Berry, Jamie Foxx, Forest Whitaker, Will Smith. Estar entre esos gigantes, entre mis antecesores, entre mi gente”, dijo también reconociendo el trabajo de los actores afroamericanos que, antes que él, se hicieron con el premio a Mejor Actor. Un galardón que consigue por interpretar a dos hermanos gemelos, algo que hasta la fecha solo había conseguido Lee Marvin por ‘La ingenua explosiva’ en 1966, y se une a otro Oscar histórico de ‘Los pecadores’: el de Autumn Durald Arkapaw, la primera mujer en ganar por la Mejor Fotografía. El carácter rompedor de estos premios, más los de Ryan Coogler por el Guion Original y Ludwig Goransson por la banda sonora –ojo, el tercero en cuatro candidaturas y que el año que viene seguramente volverá a optar por el score de ‘La Odisea’ de Christopher Nolan– arrojan un halo de luz a las cifras puras y duras. Porque al partir con 16 nominaciones, ‘Los pecadores’ es también la cinta que más ha perdido en una noche: 12 premios se le han escapado. Y llegados a este punto, conviene rescatar una cita de una de las más grandes, Meryl Streep: “La gente recuerda mis tres Oscar. Yo recuerdo las otras 18 veces que me nominaron y no gané”. Solo pierde quien llega a las finales.

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4. Lo más ausente: Sean Penn, el desaparecido

Kieran Culkin nunca da una puntada sin hilo, y justo después de leer el nombre de Sean Penn como ganador al Oscar a Mejor Actor Secundario por su interpretación del Coronel Steven J. Lockjaw en ‘Una batalla tras otra’, puso su cara más seria para decir: “Sean no pudo estar aquí esta noche… o no quiso, así que aceptaré el premio en su nombre”. Y acto seguido cogió la estatuilla y salió del escenario, no sin antes mostrar el sobre a la cámara como para demostrar que no se había sacado el nombre del vencedor como, dice la leyenda, hizo Jack Palance en la gala de 1993. Penn, que según The New York Times se encuentra en Ucraina, sí asistió en enero a la ceremonia de los Globos de Oro en la que se impuso Stellan Skarsgård. Con 65 años cumplidos y dos Oscar previos a Mejor Actor por ‘Mystic River’ y ‘Mi nombre es Harvey Milk’, Penn se convierte con esta tercera estatuilla en el séptimo actor en toda la historia en atesorar premios en ambas categorías interpretativas y en el cuarto en sumar tres galardones. Solo Walter Brennan, Jack Nicholson y Daniel Day-Lewis lo habían conseguido antes.

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5. Lo que más se ha hecho esperar: Amy Madigan, dos veces en una vida

Este punto también podría ser lo más emocionante si nos quedáramos solo con el abrazo que Amy Madigan y su esposo Ed Harris se dieron cuando Zoe Saldana leyó su nombre como ganadora del Oscar a Mejor Actriz Secundaria por su papel como Tía Gladys en ‘Weapons’. Fueron unos segundos en los que el mundo solo tuvo ojos para ellos. Casados desde 1983, él tiene tres nominaciones sin premio, ella, con esta victoria, iguala a Henry Fonda como el intérprete que más ha esperado entre una primera nominación y ganar el premio. Han pasado 41 años desde que fuera candidata por ‘Dos veces en una vida’ y este Oscar que recogió en el escenario entre risas y diciendo “La prensa me pregunta qué diferencia hay entre esta y la primera vez. Pues que en esta tengo a este pequeño chaval dorado en mis manos”. Pese a que la temporada arrancó con Teyana Taylor como favorita, Amy Madigan ha ido cogiendo fuerza a medida que se iban sucediendo los premios hasta llegar a la noche del 15 de marzo como la favorita incontestable. Que la gala arrancara con un video de Conan O’Brien caracterizado como su personaje en ‘Weapons’ solo hizo que confirmar que el Oscar era suyo.

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6. Lo más irónico: el fallo del micrófono de Melissa McCarthy al anunciar el Oscar al Mejor Sonido

No era un gag más del homenaje que la Academia brindó a los 15 años de ‘La boda de mi mejor amiga’, sino un problema que arrancó en la alfombra roja y también sufrió Barbra Streisand. Los micrófonos, caprichosos, dejaron de funcionar en algunos momentos. Que una de esas veces coincidiera con la presentación del Oscar a Mejor Sonido no pintaba a buen augurio, y Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas, nominadas por su trabajo en ‘Sirat’, vieron como el premio iba a los responsables de ‘F1: La película’, otra cinta distribuida, al menos en España, por Warner Bros. Este techo de cristal sigue pendiente de romperse, pero la primera grieta ya ha aparecido en él y es gracias a un equipo español, que se queda a las puertas de ser el primero integramente formado por mujeres en imponerse en la categoría. Esperemos que no haya que esperar tanto como en Mejor Fotografía: en 2018, Rachel Morrison se convertía en la primera mujer en ser nominada en esta terna por su trabajo en ‘Mudbound’. Precisamente ella fue quien presentó Autumn Durald Arkapaw, la primera en ganar el Oscar, a Ryan Coogler cuando no pudo encargarse de ‘Black Panther: Wakanda Forever’. Ironías de un destino que, finalmente, escribimos con estos logros.

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7. Lo más reivindicativo: Javier Bardem toma la palabra

“No a la guerra, Palestina libre”. Javier Bardem fue el único que se atrevió a salirse del guion y posicionarse claramente sobre el escenario del Dolby Theater. Sus palabras, dichas ante el estupor de Pryanka Chopra cuando ambos se disponían a presentar el premio a Mejor Film Internacional, fueron recibidas por un sonoro aplauso en la platea –pero sin ningún contraplano para ver quién se unía a él en su mensaje– y una tormenta de mensajes en las redes sociales. Antes, cuando atendió a los micrófonos de Movistar Plus+ en la alfombra roja, ya avisó que no iba a callarse: “Tengo muchas ganas de que la gente no tenga miedo y hable, que diga lo que tenga que decir estemos o no de acuerdo. Se puede pertenecer a este circo y al mismo tiempo ser ciudadano y denunciar lo que uno cree que es importante. Por eso estoy aquí, para demostrar que se debería poder hacer ambas cosas”. La suya fue la más directa referencia a la guerra de Irán y el genocidio de Gaza. Del resto de premiados, solo Joachim Trier –el director de ‘Valor sentimental’, ganadora de la terna en la que competía ‘Sirat’– y David Borenstein –realizador del documental ‘Mr. Nadie contra Putin’, vencedor en su categoría– hicieron algun comentario político. La gala pasó de puntillas por estos temas, con solo un par de dardos de Jimmy Kimel y Conan O’Brien dirigidos a la administración Trump. Muy poca reinvindicación para lo que estamos acostumbrados.

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8. Lo más viral pero que no acabó de funcionar: las doradas guerreras K-Pop

Cuando los organizadores decidieron que solo dos de los temas candidatos a Mejor Canción Original iban a ser interpretados en directo en la gala, quedó claro que se lo jugaba todo a que ‘Golden’, el hit de ‘Las guerreras K-Pop’ arrasara en redes como el momento más viral de la noche. Y puede que lo consiga, pero en la retransmisión televisiva –que, por cierto, falló a la hora de poner en imagen algunos de los momentos más graciosos del guion– quedó a años luz del mejor momento musical de los últimos años en los Oscar. Y sí, estamos hablando del ‘I’m Just Ken’ que Ryan Gosling interpretó en la ceremonia de 2024. El film más visto de Netflix se llevó los dos premios que todo el mundo daba por hechos, este y el de Mejor Film de Animación, pero, pese a tener a todos los asistentes siguiendo el ritmo con una linterna –Leonardo DiCaprio incluido– no será un número que recordaremos en el futuro. Al número le faltó un buen chute de Kenergy.

9. Lo más repartido e histórico: del empate en el corto de ficción a las tres estatuillas de 'Frankenstein'

La cara de Kumail Nanjiani cuando abrió el sobre con el ganador a Mejor Corto de Ficción lo decía todo: no había un ganador, sino dos. “Lo siento porque esto va hacer que todo dure más”, dijo. ‘The Singers’ y ‘Two People Exchanging Saliva’ repitieron un empate que, en la misma categoría solo se había dado una vez –en 1994– y en el resto, solo cinco más, siendo la más sonora el empate entre Katharine Hepburn y Barbra Streisand en 1968, la primera por ‘El león en invierno’ y la segunda por ‘Funny Girl’. Un momento para la historia de los premios en una gala que vio como cuatro de las cintas candidatas se iban de vacío –‘Marty Supreme’, nueve nominaciones; y ‘Bugonia’, ‘El agente secreto’ y ‘Sueño de trenes’, con cuatro– y Guillermo del Toro se convertía en una de las personas con más agradecimientos de la noche gracias a los tres Oscar técnicos que se llevaba ‘Frankenstein’ (Diseño de producción, Vestuario y Maquillaje y peluquería). Como en el resto de la temporada, ‘Una batalla tras otra’ y ‘Los pecadores’ coparon la mayoría de galardones.

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10. Lo más comentado: los guiños a Disney y la disparidad de opiniones sobre el formato del In Memoriam

En un año particularmente flojo para el estudio del ratón –sale de la gala con un único Oscar, el de Efectos Visuales para ‘Avatar: Fuego y ceniza’–, Disney se anotó un sonoro triunfo al colocar estratégicamente entre los entregadores de los premios a los protagonistas (o referentes) de sus tres grandes títulos para 2026. Todo empezó con Anne Hathawat y Anne Wintour, la histórica editora de la revista Vogue, anticipando el inminente estreno de ‘El diablo viste de Prada 2’. Su aparición se saldó con uno de los mejores gags de la ceremonia –“Gracias, Emily”– y funcionó muchísimo mejor que el autobombo de ‘El Mandaloriano & Grogu’, con una esforzada Sigourney Weaver y un superado Pedro Pascal, o el de ‘Vengadores: Doomsday’, con un Robert Downey Jr. vestido de verde como su personaje en el film y Chris Evans. También sorprendió la presencia de Zendaya y Robert Pattinson, a los que veremos en breve en ‘El drama’, presentando –¿dónde estaba Sean Baker?– el premio a Mejor Director. Pero nada comparado con la reformulación del In Memoriam, que pasó a ocupar entre 15 y 20 minutos de la gala y desconcertó a muchos al dedicar una atención especial a Rob Reiner, Diane Keaton y Robert Redford. Más allá de las lecturas que puedan sugerir que se hacen distinciones entre los profesionales fallecidos, lo que es evidente es que las tres figuras a las que se homenajeó –en uno de los momentos más emocionantes de la noche– han marcado a una generación de intérpretes pero, sobre todo, espectadores. Reconocer el legado y la historia de la industria, más cuando se hace con el tacto y cariño que mostraron Billy Crystal, Rachel McAdams y Barbra Streisand, en una rara aparición pública en la que incluso se atrevió a cantar, es lo que se espera de una gala como esta.

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11. Lo más deseado: volver a contar con Conan O'Brien el año que viene

Será que tenemos debilidad por él, pero somos legión los que creemos que la Academia ha encontrado en Conan O’Brien un maestro de ceremonias capaz de salir airoso en la comparación con Billy Crystal y además saber moverse en el siempre pantanoso terreno del humor blanco y la crítica amable. Su vídeo de arranque fue sencillamente glorioso y, además de los dardos políticos –algunos con bastante mala uva, como cuando dijo que los británicos no tendrían actores nominados, pero “al menos arrestamos a nuestros pedófilos”–, supo reírse de la industria, los premios y su futuro en YouTube o las recomendaciones de las plataformas de streaming para que los creadores rebajen el nivel de exigencia de visionado. Un triunfo en toda regla que no quita que la gala empezara mucho mejor que como terminó y que pese a mejoras evidentes en el ritmo, aún hay momentos y situaciones a mejorar. ¿Tanto cuesta dejar que los ganadores terminen sus discursos? ¿O en esto no importa que diferenciemos entre vencedores de primera y de segunda? En cualquier caso, queda un año para la 99º edición de los premios. Descansemos un momento y cojamos aire: la carrera por los Oscar 2027 está a punto de empezar.

Texto: Por                                                           Foto/Via: Fotogramas

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