
Hacía
años que no vivíamos una gala con tantas incógnitas: ‘Una batalla tras
otra’ y ‘Los pecadores’ llegaban a la 98º ceremonia de entrega de los
Oscar con opciones de llevarse los grandes galardones de la noche. Las
dos venían con variados y potentes avales de una temporada de premios
que se ha hecho larguísima y de la que pronto se pusieron en cabeza. Al
final, el film de Paul Thomas Anderson se lleva seis (Película,
Director, Guion Adaptado, Montaje, Casting y Actor Secundario) y el
cóctel de cine de vampiros y thriller racial ambientado en el Sur de los
años 30 de Ryan Coogler, cuatro (Actor, Guion Original, Fotografía y
Banda Sonora). Diez premios que, si le sumamos el de Amy Madigan a
Actriz Secundaria por ‘Weapons’, confirma Warner Bros., la compañía
detrás de estos tres títulos, como la gran vencedora de la noche con 11
estatuillas. Una cifra con la que empata a la MGM, Paramount y New Line
como los estudios más premiados en una sola noche, aunque estos tres lo
consiguieron con un solo film (‘Ben-Hur’, ‘Titanic’ y ‘El Señor de los
Anillos: El retorno del Rey’, respectivamente). Un triunfo que lleva el
nombre y lo apellidos de Mike de Luca y Pamela Abdy, que dieron luz
verde a los tres proyectos, y que llega tras meses de revuelo por las
ofertas de compra por parte de Netflix y Paramount.
Y
si hablamos de triunfo, también tenemos que hacerlo de fracaso.
Timothée Chalamet sale de la gala seriamente tocado, con la sensación
que ha echado a perder un Oscar que, hace tan solo unas semanas, se daba
como seguro. Lo mismo que las opciones que tenían nuestros
representantes, ‘Sirat’ en la terna de Film Internacional y Amanda
Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas, nominadas al Mejor
Sonido. Como Oliver Laxe se ha hartado a repetir desde hace semanas,
estar ahí ya era como haber ganado. Y así ha sido: su presencia en la
ceremonia solo puede abrirles más puertas y nuevos retos. El tiempo
dirá. Estos, y otros que desarrollaremos ahora mismo, fueron los
momentos más rompedores de una gala que arrancó con brillo y en la que
Javier Bardem –y de forma menos sísmica el propio maestro de ceremonias,
Conan O’Brien, Jimmy Kimmel y el director David Borenstein– fue el
abanderado del compromiso y la reivindicación. Qué ironía en una noche
en la que triunfó la revolución de Paul Thomas Anderson.

Brianna Bryson//Getty Images
1. Lo más premiado: Paul Thomas Anderson, por fin un Oscar tras otro
Se
han hecho de rogar. La Academia ha esperado casi 30 años, desde que le
nominara por primera vez en 1998 por el guion de su segundo
largometraje, ‘Boogie Nights’, para reconocer al fin el trabajo de Paul
Thomas Anderson. Hasta esta noche, el cineasta nacido en Studio City
–literalmente, a la vuelta de la esquina de la llamada fábrica de
sueños– había sido nominado en 11 ocasiones, siempre sin premio. Si en
la primera vio como Ben Affleck y Matt Damon le birlaban la estatuilla
con el libreto de ‘El indomable Will Hunting’, en los años sucesivos el
director de clásicos incontestables como ‘Magnolia’, ‘Pozos de
ambición’, ‘The Master’ –por la que ni fue candidato a nada–, ‘El hilo
invisible’ o ‘Licorice Pizza’ vio como una vez tras otra el Oscar pasaba
de largo, pese a que sus intérpretes –Daniel Day Lewis, dos veces– sí
se hicieran con él.
Hoy,
por fin, la historia ha cambiado y la industria salda una deuda que
llevaba demasiado tiempo pendiente. Y lo hace a lo grande, con tres
estatuillas de golpe que sí, no son las cuatro con las que salió del
Dolby Theater el año pasado Sean Baker por ‘Anora’, pero reparan una
injusticia que, por ejemplo, no se saldó con directores de la talla de
Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick, Sidney Lumet o David Lynch. Con los
Oscar a PTA, como los de Christopher Nolan por ‘Oppenheimer’, parecen
rendir cuentas con una generación de cineastas que, ya en la
cincuentena, asumen la condición de faros en un negocio cada vez más
cambiante. Ojalá haber podido ver la reacción de David Fincher desde su
casa al anunciarse el primer Oscar para Anderson por el Guion Adaptado
de ‘Una batalla tras otra’. Su emoción al recoger la estatuilla,
mirándola y tocándola cerciorándose de que estaba ahí, que era verdad,
ha sido uno de los grandes momentos de la noche. Como sus discursos de
agradecimiento, de los más elocuentes y sentidos. “Escribí esta película
para mis hijos como una forma de pedir perdón por el desorden con el
que hemos dejado el mundo que les estamos entregando. Pero también para
animarlos para que sean la generación que, con suerte, nos devuelva algo
de sentido común y decencia”, dijo al recoger el de Guion Adaptado. Un
Oscar para la historia.

PATRICK T. FALLON//Getty Images
2. Lo más cantado: Jessie Buckley, el alma de 'Hamnet' confirma los pronósticos
Estaba
claro desde que la adaptación de la novela de Maggie O’Farrell se
presentó a finales de agosto en el Festival de Telluride: ‘Hamnet’
quizás no era la mejor película de la historia, como algunos cronistas
se apresuraron a decir, pero Jessie Buckley tenía todas las papeletas
para arrasar en la temporada de premios. Y así ha sido. Ningún galardón
estaba tan claro como este. Ni las supestas polémicas declaraciones
sobre su antipatía contra los gatos –¿esto puede ser razón para
“cancelar” las opciones de premio? No contesten todavía, recuperaremos
la pregunta más adelante– ni las catastróficas cifras de ‘¡La novia!’
–estrenada una vez cerrado el plazo de votaciones–, han podido con
Buckley, que se hace con la estatuilla en su segunda nominación y se
convierte en la primera intérprete irlandesa en ganar el Oscar a Mejor
Actriz. El suyo es el único galardón en el casillero de la cinta de
Chloe Zhaó, que se presentó a la gala como si fuera a un funeral. Quizás
se veía venir lo que iba a pasar.

Valerie Macon//Getty Images3. Lo más increíble pero cierto: ¿Lo gana Michael B. Jordan o lo pierde Thimothée Chalamet?
Recuperemos
la pregunta que lanzábamos en el punto anterior: ¿de verdad alguien
cree que el comentario sobre la ópera y el ping pong han hecho que
Thimothée Chalamet se quede sin Oscar? Lo cierto es que el cambio de
escenario hacía tiempo que se iba cociendo. Desde que Michael B. Jordan
se impusiera en los premios de la Sociedad de Actores, se respiraba cada
vez más esa sensación de sorpasso que la arrogancia o confianza ciega
inicial del protagonista de ‘Marty Supreme’ –cinta que se va de vacío,
pese a arrancar la noche entre las favoritas con nueve nominaciones– no
ha hecho más que afianzar. Puede que también haya pesado la sensación
que Chalamet tiene tiempo para conseguir el premio –¿estamos ante un
nuevo caso DiCaprio?–, pero lo más seguro es que los académicos se hayan
inclinado por este galardón como forma de premiar una cinta “que parte
de una idea y arte originales”, como el propio actor ha apuntado en su
discurso de agradecimiento.
En
el mapa del cine desde que dejara boquiabierta a la crítica con
‘Fruitvale Station’ en 2013, precisamente el debut de Ryan Coogler,
Michael B. Jordan empezó con un potente papel en ‘The Wire’ cuando era
solo un chaval. “Hoy estoy aquí gracias a la gente que me precedió:
Sidney Poitier, Denzel Washington, Halle Berry, Jamie Foxx, Forest
Whitaker, Will Smith. Estar entre esos gigantes, entre mis antecesores,
entre mi gente”, dijo también reconociendo el trabajo de los actores
afroamericanos que, antes que él, se hicieron con el premio a Mejor
Actor. Un galardón que consigue por interpretar a dos hermanos gemelos,
algo que hasta la fecha solo había conseguido Lee Marvin por ‘La ingenua
explosiva’ en 1966, y se une a otro Oscar histórico de ‘Los pecadores’:
el de Autumn Durald Arkapaw, la primera mujer en ganar por la Mejor
Fotografía. El carácter rompedor de estos premios, más los de Ryan
Coogler por el Guion Original y Ludwig Goransson por la banda sonora
–ojo, el tercero en cuatro candidaturas y que el año que viene
seguramente volverá a optar por el score de ‘La Odisea’ de Christopher
Nolan– arrojan un halo de luz a las cifras puras y duras. Porque al
partir con 16 nominaciones, ‘Los pecadores’ es también la cinta que más
ha perdido en una noche: 12 premios se le han escapado. Y llegados a
este punto, conviene rescatar una cita de una de las más grandes, Meryl
Streep: “La gente recuerda mis tres Oscar. Yo recuerdo las otras 18
veces que me nominaron y no gané”. Solo pierde quien llega a las
finales.

Robert Gauthier//Getty Images4. Lo más ausente: Sean Penn, el desaparecido
Kieran
Culkin nunca da una puntada sin hilo, y justo después de leer el nombre
de Sean Penn como ganador al Oscar a Mejor Actor Secundario por su
interpretación del Coronel Steven J. Lockjaw en ‘Una batalla tras otra’,
puso su cara más seria para decir: “Sean no pudo estar aquí esta noche…
o no quiso, así que aceptaré el premio en su nombre”. Y acto seguido
cogió la estatuilla y salió del escenario, no sin antes mostrar el sobre
a la cámara como para demostrar que no se había sacado el nombre del
vencedor como, dice la leyenda, hizo Jack Palance en la gala de 1993.
Penn, que según The New York Times se encuentra en Ucraina, sí asistió
en enero a la ceremonia de los Globos de Oro en la que se impuso Stellan
Skarsgård. Con 65 años cumplidos y dos Oscar previos a Mejor Actor por
‘Mystic River’ y ‘Mi nombre es Harvey Milk’, Penn se convierte con esta
tercera estatuilla en el séptimo actor en toda la historia en atesorar
premios en ambas categorías interpretativas y en el cuarto en sumar tres
galardones. Solo Walter Brennan, Jack Nicholson y Daniel Day-Lewis lo
habían conseguido antes.

Jamie McCarthy//Getty Images5. Lo que más se ha hecho esperar: Amy Madigan, dos veces en una vida
Este
punto también podría ser lo más emocionante si nos quedáramos solo con
el abrazo que Amy Madigan y su esposo Ed Harris se dieron cuando Zoe
Saldana leyó su nombre como ganadora del Oscar a Mejor Actriz Secundaria
por su papel como Tía Gladys en ‘Weapons’. Fueron unos segundos en los
que el mundo solo tuvo ojos para ellos. Casados desde 1983, él tiene
tres nominaciones sin premio, ella, con esta victoria, iguala a Henry
Fonda como el intérprete que más ha esperado entre una primera
nominación y ganar el premio. Han pasado 41 años desde que fuera
candidata por ‘Dos veces en una vida’ y este Oscar que recogió en el
escenario entre risas y diciendo “La prensa me pregunta qué diferencia
hay entre esta y la primera vez. Pues que en esta tengo a este pequeño
chaval dorado en mis manos”. Pese a que la temporada arrancó con Teyana
Taylor como favorita, Amy Madigan ha ido cogiendo fuerza a medida que se
iban sucediendo los premios hasta llegar a la noche del 15 de marzo
como la favorita incontestable. Que la gala arrancara con un video de
Conan O’Brien caracterizado como su personaje en ‘Weapons’ solo hizo que
confirmar que el Oscar era suyo.

Kevin Winter//Getty Images
6. Lo más irónico: el fallo del micrófono de Melissa McCarthy al anunciar el Oscar al Mejor Sonido
No
era un gag más del homenaje que la Academia brindó a los 15 años de ‘La
boda de mi mejor amiga’, sino un problema que arrancó en la alfombra
roja y también sufrió Barbra Streisand. Los micrófonos, caprichosos,
dejaron de funcionar en algunos momentos. Que una de esas veces
coincidiera con la presentación del Oscar a Mejor Sonido no pintaba a
buen augurio, y Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas,
nominadas por su trabajo en ‘Sirat’, vieron como el premio iba a los
responsables de ‘F1: La película’, otra cinta distribuida, al menos en
España, por Warner Bros. Este techo de cristal sigue pendiente de
romperse, pero la primera grieta ya ha aparecido en él y es gracias a un
equipo español, que se queda a las puertas de ser el primero
integramente formado por mujeres en imponerse en la categoría. Esperemos
que no haya que esperar tanto como en Mejor Fotografía: en 2018, Rachel
Morrison se convertía en la primera mujer en ser nominada en esta terna
por su trabajo en ‘Mudbound’. Precisamente ella fue quien presentó
Autumn Durald Arkapaw, la primera en ganar el Oscar, a Ryan Coogler
cuando no pudo encargarse de ‘Black Panther: Wakanda Forever’. Ironías
de un destino que, finalmente, escribimos con estos logros.

Kevin Winter//Getty Images
7. Lo más reivindicativo: Javier Bardem toma la palabra
“No
a la guerra, Palestina libre”. Javier Bardem fue el único que se
atrevió a salirse del guion y posicionarse claramente sobre el escenario
del Dolby Theater. Sus palabras, dichas ante el estupor de Pryanka
Chopra cuando ambos se disponían a presentar el premio a Mejor Film
Internacional, fueron recibidas por un sonoro aplauso en la platea –pero
sin ningún contraplano para ver quién se unía a él en su mensaje– y una
tormenta de mensajes en las redes sociales. Antes, cuando atendió a los
micrófonos de Movistar Plus+ en la alfombra roja, ya avisó que no iba a
callarse: “Tengo muchas ganas de que la gente no tenga miedo y hable,
que diga lo que tenga que decir estemos o no de acuerdo. Se puede
pertenecer a este circo y al mismo tiempo ser ciudadano y denunciar lo
que uno cree que es importante. Por eso estoy aquí, para demostrar que
se debería poder hacer ambas cosas”. La suya fue la más directa
referencia a la guerra de Irán y el genocidio de Gaza. Del resto de
premiados, solo Joachim Trier –el director de ‘Valor sentimental’,
ganadora de la terna en la que competía ‘Sirat’– y David Borenstein
–realizador del documental ‘Mr. Nadie contra Putin’, vencedor en su
categoría– hicieron algun comentario político. La gala pasó de puntillas
por estos temas, con solo un par de dardos de Jimmy Kimel y Conan
O’Brien dirigidos a la administración Trump. Muy poca reinvindicación
para lo que estamos acostumbrados.

Kevin Winter//Getty Images
8. Lo más viral pero que no acabó de funcionar: las doradas guerreras K-Pop
Cuando
los organizadores decidieron que solo dos de los temas candidatos a
Mejor Canción Original iban a ser interpretados en directo en la gala,
quedó claro que se lo jugaba todo a que ‘Golden’, el hit de ‘Las
guerreras K-Pop’ arrasara en redes como el momento más viral de la
noche. Y puede que lo consiga, pero en la retransmisión televisiva –que,
por cierto, falló a la hora de poner en imagen algunos de los momentos
más graciosos del guion– quedó a años luz del mejor momento musical de
los últimos años en los Oscar. Y sí, estamos hablando del ‘I’m Just Ken’
que Ryan Gosling interpretó en la ceremonia de 2024. El film más visto
de Netflix se llevó los dos premios que todo el mundo daba por hechos,
este y el de Mejor Film de Animación, pero, pese a tener a todos los
asistentes siguiendo el ritmo con una linterna –Leonardo DiCaprio
incluido– no será un número que recordaremos en el futuro. Al número le
faltó un buen chute de Kenergy.
9. Lo más repartido e histórico: del empate en el corto de ficción a las tres estatuillas de 'Frankenstein'
La
cara de Kumail Nanjiani cuando abrió el sobre con el ganador a Mejor
Corto de Ficción lo decía todo: no había un ganador, sino dos. “Lo
siento porque esto va hacer que todo dure más”, dijo. ‘The Singers’ y
‘Two People Exchanging Saliva’ repitieron un empate que, en la misma
categoría solo se había dado una vez –en 1994– y en el resto, solo cinco
más, siendo la más sonora el empate entre Katharine Hepburn y Barbra
Streisand en 1968, la primera por ‘El león en invierno’ y la segunda por
‘Funny Girl’. Un momento para la historia de los premios en una gala
que vio como cuatro de las cintas candidatas se iban de vacío –‘Marty
Supreme’, nueve nominaciones; y ‘Bugonia’, ‘El agente secreto’ y ‘Sueño
de trenes’, con cuatro– y Guillermo del Toro se convertía en una de las
personas con más agradecimientos de la noche gracias a los tres Oscar
técnicos que se llevaba ‘Frankenstein’ (Diseño de producción, Vestuario y
Maquillaje y peluquería). Como en el resto de la temporada, ‘Una
batalla tras otra’ y ‘Los pecadores’ coparon la mayoría de galardones.

Kevin Winter//Getty Images
10. Lo más comentado: los guiños a Disney y la disparidad de opiniones sobre el formato del In Memoriam
En
un año particularmente flojo para el estudio del ratón –sale de la gala
con un único Oscar, el de Efectos Visuales para ‘Avatar: Fuego y
ceniza’–, Disney se anotó un sonoro triunfo al colocar estratégicamente
entre los entregadores de los premios a los protagonistas (o referentes)
de sus tres grandes títulos para 2026. Todo empezó con Anne Hathawat y
Anne Wintour, la histórica editora de la revista Vogue, anticipando el
inminente estreno de ‘El diablo viste de Prada 2’. Su aparición se saldó
con uno de los mejores gags de la ceremonia –“Gracias, Emily”– y
funcionó muchísimo mejor que el autobombo de ‘El Mandaloriano &
Grogu’, con una esforzada Sigourney Weaver y un superado Pedro Pascal, o
el de ‘Vengadores: Doomsday’, con un Robert Downey Jr. vestido de verde
como su personaje en el film y Chris Evans. También sorprendió la
presencia de Zendaya y Robert Pattinson, a los que veremos en breve en
‘El drama’, presentando –¿dónde estaba Sean Baker?– el premio a Mejor
Director. Pero nada comparado con la reformulación del In Memoriam, que
pasó a ocupar entre 15 y 20 minutos de la gala y desconcertó a muchos al
dedicar una atención especial a Rob Reiner, Diane Keaton y Robert
Redford. Más allá de las lecturas que puedan sugerir que se hacen
distinciones entre los profesionales fallecidos, lo que es evidente es
que las tres figuras a las que se homenajeó –en uno de los momentos más
emocionantes de la noche– han marcado a una generación de intérpretes
pero, sobre todo, espectadores. Reconocer el legado y la historia de la
industria, más cuando se hace con el tacto y cariño que mostraron Billy
Crystal, Rachel McAdams y Barbra Streisand, en una rara aparición
pública en la que incluso se atrevió a cantar, es lo que se espera de
una gala como esta.

PATRICK T. FALLON//Getty Images
11. Lo más deseado: volver a contar con Conan O'Brien el año que viene
Será
que tenemos debilidad por él, pero somos legión los que creemos que la
Academia ha encontrado en Conan O’Brien un maestro de ceremonias capaz
de salir airoso en la comparación con Billy Crystal y además saber
moverse en el siempre pantanoso terreno del humor blanco y la crítica
amable. Su vídeo de arranque fue sencillamente glorioso y, además de los
dardos políticos –algunos con bastante mala uva, como cuando dijo que
los británicos no tendrían actores nominados, pero “al menos arrestamos a
nuestros pedófilos”–, supo reírse de la industria, los premios y su
futuro en YouTube o las recomendaciones de las plataformas de streaming
para que los creadores rebajen el nivel de exigencia de visionado. Un
triunfo en toda regla que no quita que la gala empezara mucho mejor que
como terminó y que pese a mejoras evidentes en el ritmo, aún hay
momentos y situaciones a mejorar. ¿Tanto cuesta dejar que los ganadores
terminen sus discursos? ¿O en esto no importa que diferenciemos entre
vencedores de primera y de segunda? En cualquier caso, queda un año para
la 99º edición de los premios. Descansemos un momento y cojamos aire:
la carrera por los Oscar 2027 está a punto de empezar.
Texto: Por Roger Salvans Foto/Via: Fotogramas
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