'Máquina de guerra' es otra ruidosa decepción de Netflix. Alan Ritchson aparca 'Reacher' por un thriller de ciencia ficción deudor de 'Depredador'
Nos hemos acostumbrado a que Netflix estrene al menos uno nueva película cada semana. La plataforma nunca decepciona en cantidad, pero la cosa es muy distinta en lo referente a la calidad y mucho me temo que 'Máquina de guerra' -no la confundáis con la película de mismo título que Brad Pitt hizo hace años para Netflix-, el thriller de ciencia ficción protagonizado por Alan Ritchson, no es uno de los largometrajes imprescindibles de la plataforma. Al menos tampoco está entre los peores.
Las comparaciones entre 'Máquina de guerra' y 'Depredador' son inevitables, ya que en ambas hay que hacer frente a una temible fuerza alienígena personalizada en una criatura letal. La primera diferencia es que aquí hay que hacer frente a una especie de robot gigante, pero aún más importante es que la película de Netflix pierde por goleada frente al clásico dirigido por John McTiernan.
Por qué 'Máquina de guerra' es una película flojita
Confieso que ya me escamaba un poco que detrás de las cámaras estuviese Patrick Hughes, un cineasta que ya me decepcionó con 'Los Mercenarios 3' y que aquí demuestra que no se le da especialmente bien ejecutar las escenas de acción. Ahí está uno de los principales problemas de la película, pues puedes ser todo lo aparatoso que quieras, pero si lo que consigues es un espectáculo que tiende hacia lo monótono es que algo estás haciendo mal.
No obstante, lo realmente molesto es que 'Máquina de guerra' se olvida de ser una película divertida, y con eso no me refiero a que quiera que use más humor o meta bromas sin venir a cuento. Apuesta por un enfoque más dramático y solemne, algo con su lógica dada la situación emocional del protagonista, pero eso no puede ser una excusa para hacer algo que hay momentos en los que sería demasiado fácil calificarlo como ruido de fondo.
Además, esa fragilidad interna del protagonista seguramente hubiese encajado mejor con un actor con unas cualidades físicas diferentes a las de Ritchson. Sí que el actor de 'Reacher' se defiende -me gusta especialmente el primer carao que tiene con los personajes de Dennis Quaid y Esai Morales-, pero llega un punto en el que es volver una y otra vez sobre lo mismo. Y eso cuesta digerirlo si no tienes buenas escenas de acción, o tan siquiera algunas con la intensidad necesaria para cautivar al espectador.
El ligero tufillo a propaganda militar tampoco ayuda mucho, aunque es cierto que no es tan evidente como en otras producciones similares de Hollywood, pero lo que pesa mucho es que es demasiado descerebrada para el tono más severo y rígido por el que apuesta. Eso además resta posibilidades a Ritchson para lucirse y mostrar más personalidad en su papel, algo de lo que es perfectamente capaz.
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