¿Por qué algunas películas y series originales de Netflix dejan de estar disponibles en la plataforma?
El año pasado, Netflix España celebró su décimo aniversario y, para conmemorarlo, 11 expertos y críticos de cine de Fotogramas eligen las 10 mejores películas de la historia de Netflix. Mientras se reivindica su legado, la compañía ha estado retirando discretamente parte de su catálogo original y, según ha trascendido, este año planea eliminar otras cien series y películas propias, tal y como recoge What's On Netflix. Aunque todo apunta a cuestiones de licencias y acuerdos contractuales, la pregunta resulta inevitable: ¿no debería Netflix poder conservar sus propias producciones?
Series como 'Los Bridgerton', 'Stranger Things' o 'The Crown'; y películas como 'El irlandés' (Martin Scorsese, 2019), 'Historia de un matrimonio' (Noah Baumbach, 2019) o 'El poder del perro' (Jane Campion, 2021) lograron convertir al gigante del streaming en mucho más que un portal de distribución. Estas producciones originales elevaron la calidad de un servicio que, advertía, tenía mucho más que ofrecer. Sin embargo, mientras todas las mencionadas siguen disponibles en su catálogo, hay otras que lo han abandonado, como es el caso de 'La hija oscura' (Maggie Gyllenhaal, 2021).
Dos motivos
Netflix
inauguró 2026 con una limpieza de su catálogo. Aunque la plataforma no
es dada a eliminar sus propios contenidos, en este caso han hecho –y
seguirán haciendo a lo largo del año– una excepción con el borrado de
distintas series y películas originales. Por ejemplo, 'Dare Me', 'Beyoncé Bowl'
(Alex Rudzinski, 2024) o 'Puertas abiertas' (Matt Angel y Suzanne
Coote, 2018). La decisión responde, principalmente, a dos motivos:
resultados de audiencia por debajo de lo esperado o la expiración de los
derechos de distribución.
Según explica la propia web de Netflix, la empresa "adquiere series y películas de estudios de todo el mundo. Si bien nos esforzamos por conservar los títulos que quieres ver, algunos títulos abandonan Netflix debido a acuerdos de licencia. Cuando vence la licencia de una serie o película, consideramos si los derechos de la serie siguen disponibles, su popularidad en una región y el coste de dicha licencia. Si se renueva, permanecerá en Netflix".
Todo esto viene a decir que la rotación de contenidos responde a la finalización de derechos de distribución, un proceso periódico que obliga a renovar continuamente la oferta audiovisual no solo en Netflix, sino también en otras plataformas. Y eso incluye las producciones originales. Incluso, algunas veces, muchos "originales" son producidos por estudios como Warner Bros. o Sony, y la etiqueta de "original" se usa simplemente para indicar la exclusividad de streaming de Netflix. Una vez que la licencia expira, el estudio puede (o no) recuperar los derechos.
¿Una medida de ahorro?
"Netflix produce o adquiere los derechos exclusivos de muchas series y películas, incluyendo títulos populares como 'El Juego del Calamar' o 'La Casa de Papel', y muchos más", explica la empresa en su web. "Estos títulos presentan una 'N' roja o el logotipo de 'NETFLIX' en la portada, el tráiler o la página de detalles del título. Sin embargo, podrían estar disponibles solo en ciertos países o por tiempo limitado por varias razones".
El diario británico The Guardian ya había escrito sobre esto en 2023, poco después de que Disney+ eliminara muchas producciones originales de su catálogo, lo que supuso una deducción fiscal de 1.500 millones de dólares. Parece que Netflix, en un intento de seguir su ejemplo, también se está acostumbrando a retirar contenido original. En parte, como medida de ahorro para ahorrar espacio en el servidor, como en su día ocurrió con la serie 'Dare Me', que nunca llegó a contar con segunda temporada.
Otra de las ventajas de retirar contenido viene como medida de reducción de costes. Es decir, que eliminar títulos de sus catálogos permite a las plataformas de streaming contabilizarlo como pérdidas a la hora de declarar impuestos y pagar menos en royalties, los honorarios que se pagan a actores, guionistas, directores y otros creativos cuando se emiten series y películas. Algunos servicios de streaming también han intentado vender sus títulos a otras empresas, pero eso no siempre ocurre.
Con todo esto, es llega a la terrible conclusión de que el panorama del streaming está cada vez más saturado y fragmentado: proliferan las plataformas, se multiplican las suscripciones y acceder a un catálogo amplio implica saltar de un servicio a otro. A eso se suma la compleja maraña de derechos y licencias, que convierte la disponibilidad de películas y series en algo inestable y cambiante. En este contexto, el espectador no solo paga más, sino que también vive con la sensación de que nada es realmente permanente en el universo digital.
Texto: Por María Juesas Foto/Via: Fotogramas


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