Por qué 'Michael' está arrasando en todo el mundo: claves para entender el fenómeno cinematográfico que convierte las salas de cine en conciertos en vivo
Cuando se anunció la puesta en marcha del biopic de Michael Jackson surgieron muchas preguntas, pero había una por encima de todas: ¿Quién se atrevería a ponerse en sus mocasines? El director Antoine Fuqua ('Training day') optó por la ventaja consanguínea al escoger a Jaafar Jackson, hijo de Jermaine Jackson y por tanto sobrino del mismísimo Michael. La decisión generó polémica desde el principio: hubo quien la tachó de nepotismo y quien dudó de su capacidad al no tener ningún tipo de experiencia previa como actor. Sin embargo, las primeras críticas de la cinta coinciden en que no habría podido haber mejor casting.
"Lo que no se dice, lo que se decide dejar fuera, es tan revelador y de tal peso que roza lo incómodo... pero no lo inexplicable, porque la razón tras ese vacío está en la (necesaria) implicación de la familia del cantante y los encargados de cuidar de su legado en la película", escribe Roger Salvans en la crítica de ' Michael', monumental pero incompleta película sobre la vida de Michael Jackson. El biopic musical más esperado del año, protagonizado por el sobrino del proclamado Rey del Pop, ha contado con la participación de su familia, pero solo de una parte, tal y como confirma la hija de Michael Jackson, tajante contra la película 'Michael': "Hay fans de mi padre que aún viven en la fantasía".
Tanto en España como en el resto del mundo, 'Michael' se ha convertido en uno de los fenómenos cinematográficos del año, habiendo superado ya los 400 millones de dólares de recaudación mundial en salas de cine. Un dato que la confirma como el segundo biopic musical más taquillero de todos los tiempos, solo por detrás de 'Bohemian Rhapsody' (Bryan Singer, 2018), el canto de Queen producido también por el británico Graham King. El fenómeno está alimentado por una mezcla de nostalgia, evento colectivo y una narrativa muy controlada. Estas son las cinco claves de su éxito.
1. El espectáculo debe continuar
Nombres
como Colman Domingo o Miles Teller completan el reparto de 'Michael'.
Según la sinopsis oficial de la película, supone "un retrato fascinante y
honesto del hombre brillante pero complejo que se convirtió en el Rey
del Pop". La palabra "fascinante" es importante, ya que el biopic
presenta los triunfos y tragedias del cantante, obviando las
controversias entre las que se incluyen las acusaciones de abuso
infantil que se le imputaron en el documental 'Leaving Neverland' (Dan Reed, 2019).
Esa controversia da gasolina al asunto: cuanto más debate hay sobre si
blanquea o no la figura del cantante, más curiosidad genera.
Al evitar entrar de lleno en las acusaciones –ya que la cinta termina con la gira mundial de 'Bad' y por tanto antes de los años más oscuros–, 'Michael' se convierte en una optimista feel-good movie accesible para el gran público. Así lo demuestran los miles de vídeos en redes sociales de espectadores saliendo de las salas de cine bailando y cantando como si acabaran de salir de un concierto, no de una película. Tal y como ha confirmado en el podcast The Town el CEO de Lionsgate, Adam Fogelson, la segunda parte de 'Michael' ya está en marcha. Eso sí, no se ha atrevido a decir si la secuela incluirá las acusaciones de abuso.
2. Más que una película, un concierto
Uno de los aciertos de 'Michael' es que no vende únicamente una historia, sino la posibilidad de reencontrarse con algunas de las canciones más icónicas del Rey del Pop. Temas como 'Billie Jean' –y no cualquiera, sino el que estrenó el Moonwalk en 1983–, 'Thriller' o 'Beat It' funcionan casi como personajes propios dentro de la película. Para muchos espectadores, la entrada no se compra solo por curiosidad hacia la vida de Michael Jackson, sino por la oportunidad de volver a sentir esa música a lo grande.
La experiencia colectiva multiplica el fenómeno. Ver la película con el volumen del cine al máximo, rodeado de gente cantando, bailando o reaccionando a cada actuación –tal y como ha sucedido en salas de todo el mundo– transforma el visionado en un auténtico evento social. Es más, muchos espectadores lo describen más como asistir a un concierto que como ir a ver una película. Y ahí entra otro factor decisivo: la nostalgia intergeneracional. Padres y madres que crecieron escuchando a Michael llevan ahora a sus hijos –quienes seguramente conozcan al cantante más por el meme del "ayuwoki" que por sus canciones– al cine, creando un tipo de experiencia compartida que pocas franquicias actuales consiguen generar.
3. Cuestión de genes
Jaafar Jackson estaba a pocas semanas de cumplir los 13 años cuando la muerte de su tío Michael conmocionó al mundo y a su familia. Él, como muchos otros jóvenes, estaba fascinado por los videos musicales del cantante y sus hipnotizantes pasos de baile. Sin embargo, nunca se había planteado seguir sus pasos hasta que llegó la llamada de Graham King. El productor contactó con el hijo de Jermaine Jackson tras un exhaustivo proceso de casting y audiciones a nivel mundial. Su incorporación al proyecto como protagonista fue anunciada oficialmente en 2023.
Sin experiencia previa como actor, el sobrino de Michael Jackson tenía una misión enorme: replicar no solo la apariencia de su tío, sino también su voz –cantada y hablada–, gestos e imposibles pasos de baile. Esa herencia genética es precisamente lo que fans y curiosos querían comprobar al entrar al cine. El resultado ha sorprendido, sobre todo por el impactante parecido físico y corporal, hasta el punto de que en algunos momentos da la sensación de estar viendo al propio Michael otra vez en pantalla.
4. Graham King: sello de calidad
El nombre de Graham King se ha convertido casi en un sello de garantía dentro del cine musical comercial, especialmente después del éxito masivo de su anterior superproducción: 'Bohemian Rhapsody'. Y es que el público ya reconoce una fórmula muy concreta: narrativa centrada en la emoción, grandes actuaciones musicales, conflictos familiares, ascenso meteórico del protagonista y un cierre pensado para dejar al espectador eufórico y emocionado al mismo tiempo.
Puede que parte de la crítica vea este tipo de biopics como productos demasiado calculados o complacientes, pero a nivel comercial la fórmula ha demostrado ser extremadamente eficaz. Más que reconstrucciones complejas o incómodas, estas películas funcionan como celebraciones de grandes iconos populares. Y, en el caso de Michael Jackson, esa estrategia encaja perfectamente al convertir la experiencia en un espectáculo –en el más estricto sentido de la palabra– pensado para el gran público.
5. El Rey
Michael Jackson sigue ocupando un lugar absolutamente único dentro de la cultura popular global. No estamos hablando solo de una estrella de la música o de un artista con millones de fans, sino de una figura casi mitológica, un tipo de celebridad que prácticamente ya no existe. Alcanzó un nivel de fama descomunal antes de las redes sociales, los algoritmos y la fragmentación de internet, en una época en la que conquistar al público global dependía únicamente del talento y el impacto cultural real.
Por todo ello, muchos consideran a Jackson el último gran fenómeno de la "monocultura". Es decir, una figura capaz de ser reconocible y concentrar simultáneamente la atención de medio planeta. La taquilla de la película demuestra precisamente eso: más de quince años después de su muerte, Michael Jackson sigue teniendo una capacidad de atracción descomunal entre generaciones. Incluso personas que nunca se consideraron admiradoras de Michael sienten curiosidad por ver la película.
Texto: María Juesas Foto/Via: Fotogramas


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