Su título lo resume todo, con tanta sencillez como fidelidad.
Spider-Noir. Spider-Man Noir.
Una historia de cine negro en la que el detective protagonista resulta que es... Spider-Man. Una historia de cine negro, y por supuesto en blanco y negro que se desarrolla en la ciudad de Nueva York de la década de 1930, durante la Gran Depresión, y en la que Spider-Man no es ni Tobey Maguire, ni Andrew Garfield, ni tampoco Tom Holland.
Porque las historias de cine negro no suelen ser cosa de jóvenes. Aunque exista también una versión "True-Hue a Todo Color", para que no se diga.
No, Spider-Man está interpretado por un sesentón que responde al nombre de Nicolas Cage. Un Nicolas Cage contenido, demostrando el buen porte que se le presupone a un intérprete de su experiencia y madurez. Un Nicolas Cage que no actúa como un superhéroe, sino como un hombre... por supuesto, aficionado a meterse en líos. Casi por inercia. Porque así son las historias de cine negro. Oh, como la de 'Spider-Noir'.
No es que sorprenda ni deba sorprender, aunque a más de uno le llamará la atención. ¿Una producción de superhéroes... que sólo se comporta como tal de vez en cuando? ¿Una producción de superhéroes... que se podría contar sin superpoderes? No tendría la misma gracia, pero sí, se podría. Aunque no tendría la gracia que tiene 'Spider-Noir', serie cuyo título lo resume todo, con tanta claridad como honestidad.
Una en la que Humphrey Bogart se viste de vez en cuando de "La Araña", un poco como hizo J. K. Simmons en 'Spider-Man 2'. Pero repartiendo caña, como si Nicolas Cage (enmascarado) tuviera los 62 años que tiene Brad Pitt. Todo ello, envuelto en un notable acabado visual que apuesta por guardar la compostura; un realismo de tintes clásicos no exento de cierta violencia y dramatismo, y por supuesto, no poco humor.
Que nunca falte humor y los diálogos cínicos, cortantes, rápidos y cargados de dobles sentidos. Ni el fatalismo ni la ironía, ni las pistolas ni los personajes ambiguos enfrentados a crímenes, corrupción, traiciones y mujeres fatales. Lo que viene a ser "el cine negro", pero con un hastiado Spider-Nic al borde del retiro como el arquetípico detective privado. Lo que en resumen es esta serie: un delicioso arquetipo pulp.
En "Auténtico Blanco y Negro" o en "True-Hue a Todo Color".
Su título lo resume todo, con tanta sencillez como fidelidad. Con tanta claridad como honestidad.
Spider-Noir. Spider-Man Noir.

Por Juan Pairet Iglesias
Via: El séptimo arte

Comentarios