'El día de la revelación' - Ya están aquí...


 El regreso a la ciencia ficción de Spielberg, cineasta que entiendo no suscita tanto respeto entre los jóvenes como entre los no tan jóvenes. Y es que es difícil mantenerse fresco, relevante y en lo más alto durante más de cincuenta años. Toda una vida, siendo que por ejemplo para un servidor, nacido cinco años después de 'Tiburón', Spielberg siempre ha sido el Rey Midas. Cada una de sus películas es un acontecimiento, una cita ineludible... aunque a decir verdad la sensación actual, diría, es que al menos como director lleva años, tantos o más que el Real Zaragoza en el Infierno, sin lograr un triunfo incontestable. 

'El día de la revelación' comienza bastante bien, con Spielberg siendo ese Spielberg que nunca ha dejado de ser. Un cineasta capaz de sorprender en al menos uno de cada cinco o diez planos con algún tipo de virguería visual, algo que suele hacer con tanto virtuosismo como aplicada discreción. La primera mitad de 'El día de la revelación', además de avanzar con serena y refinada firmeza narrativa, está repleta de todo tipo de hallazgos, en especial visuales de forma conveniente acompañados por la música de John Williams, posiblemente la última, lo que añade una carga emocional a poco que uno lo piense...

Una carga emocional que no es capaz de generar la propia película (o partitura) de por sí, en especial, cuando en la segunda mitad el mensaje se va apropiando de ella. Hasta que esta termina completamente canibalizada por él. 'El día de la revelación' parte de una idea del propio Spielberg, y al final el cineasta subraya tanto el mensaje que quiere transmitir que la película, como tal, como fin en sí mismo, prácticamente se apaga. Y con ella Spielberg, quien en su apalabrero (anti)clímax apuesta por una puesta en escena solemne y casi rutinaria en la que su característica y genuina alegría plástica prácticamente tiende a cero. 

Porque es un momento serio: Spielberg le está diciendo algo IMPORTANTE al mundo. Spielberg, que no la película. Un mensaje por otro lado manoseado sin sutileza alguna durante todo el metraje de una película cuyo título actúa un poco como espóiler. No es que pretenda ser una revelación, pero tampoco resulta siendo algo más que una excusa, al final poco impactante para que Spielberg transmita SU mensaje. A pesar de coquetear con ideas que dan para más. Para una película con el suficiente amor propio para, al margen de su mensaje, no dejarse engullir por un trazo grueso discursivo tan inocente e ingenuo.

El recuerdo (e influjo) de 'Encuentros en la tercera fase' está sin duda tan presente como sugieren algunos claros paralelismos, tanto, como la apagada frialdad y desapego emocional con los que en esta ocasión Spielberg resuelve un filme que parece responder más a una (cara) necesidad personal que a una (inquietud) cinematográfica. Al fin y al cabo han pasado cincuenta años. Desde luego el mundo es más cínico. Y aunque 'El día de la revelación' encaja en la sensibilidad spielbergiana, no deja de apreciarse, al igual que 'He-Man y los másters del universo', como una película que no encaja en el momento.

Me flipa el estilo de Spielberg, y aunque lleva años sin -parece- un título tan rotundo -a nivel social- como los que le valieron el sobrenombre de Rey Midas, rara vez me ha decepcionado como lo ha hecho en 'El día de la revelación'... una película a la postre, espóiler, poco reveladora que, tras un primer tramo bastante entonado, va claramente a menos hasta caer en un ocaso demasiado cercano a la indiferencia alienígena de 'Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal'. Al igual que en aquella, Spielberg confia (y se confia) demasiado; en sí mismo, en el espectador, en la empatía, en George Lucas, en el pasado...

... como si no hubieran pasado cincuenta años, cuando sí han pasado cincuenta años. Por más que su 'West Side Story' sea una película estupenda.

 

Por Juan Pairet Iglesias

Via: El séptimo arte

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