La gran incógnita del Paseo de la Fama en Hollywood, resuelta: ¿Por qué Robert De Niro o Clint Eastwood aún no tienen su estrella?
En 2018, la solicitud del Ayuntamiento de West Hollywood para retirar la estrella de Donald Trump del Paseo de la Fama de Hollywood sorprendió a todos, pero la Cámara de Comercio de Hollywood, encargada de su gestión, la rechazó. Hasta entonces, ningún alcalde había pedido la retirada de una estrella concreta. La iniciativa se apoyaba en las críticas a sus declaraciones sobre minorías y en los reiterados actos de vandalismo contra la placa del presidente, cuyo mantenimiento está resultando en un gran coste. El caso abrió un debate más amplio: ¿Cómo funciona realmente este paseo y por qué nunca se ha retirado una estrella en toda su historia?
Ni Julia Roberts ni Robert De Niro
Actualmente, el Paseo de la Fama cuenta con más de 2700 estrellas y la Cámara de Comercio añade un promedio de dos estrellas al mes. Según recoge la BBC, cualquier persona puede nominar a una celebridad del mundo del cine, la televisión, la música, el teatro o la radio para recibir un hueco, incluidos sus fans. Eso sí, el proceso de solicitud es muy extenso y, por supuesto, la persona en cuestión debe aprobar la nominación, razón por la cual Julia Roberts, Robert Redford, Dustin Hoffman, Robert De Niro, Leonardo DiCaprio, Clint Eastwood o Al Pacino, por ejemplo, no tienen estrellas en el Paseo de la Fama0
Según la página web del Hollywood Wall of Fame, cada candidatura debe incluir una lista de méritos y premios, contribuciones a la comunidad del entretenimiento, una biografía de menos de cinco páginas y, quizás lo más importante: 85.000 dólares. Este importe, supuestamente, se destina a la creación, instalación y mantenimiento de la estrella, lo que ayuda a explicar su carácter permanente: el contrato establece que las baldosas están pensadas para permanecer de forma indefinida, lo que también explica su elevado precio.
¿Y qué ocurre cuando se envía la candidatura? Una vez recibida la solicitud, un comité de la Cámara de Comercio decide si la celebridad tiene logros profesionales significativos en su campo, si ha estado activa durante cinco años o más, si ha realizado contribuciones cívicas adecuadas y si ha garantizado su asistencia a la ceremonia de inauguración en caso de ser seleccionada. En ocasiones, advierte la página oficial, se requieren "varias candidaturas anuales" antes de que un nominado obtenga el estatus de estrella.
La excepción a la regla
Actualmente, el paseo fundado en 1953 ocupa unas 15 manzanas de Hollywood. Aunque hay más de 2700 estrellas, teóricamente hay espacio para más de 10.000. Es decir, que tardarán siglos en agotar físicamente el espacio, otra razón por la cual nunca se retiran, se rotan ni se reemplazan estrellas para dar cabida a nuevos nombres en el suelo. La única baldosa que no está en la acera se colocó en el muro contiguo durante la inauguración y pertenece al boxeador Muhammad Ali. El motivo fue evitar la falta de respeto que, según sus convicciones religiosas, supondría que el nombre de un profeta tan venerado fuera pisoteado, ya que en la cultura islámica los pies simbolizan lo más bajo e impuro (basta recordar el incidente del zapato lanzado a Bush, un insulto mayor de lo que se percibe en la cultura occidental).
El Paseo de la Fama distingue cinco categorías de estrellas: cine, televisión, música, teatro y radio, cada una identificada con un icono junto al nombre del homenajeado. Sin embargo, existen algunas excepciones. Disneyland cuenta con su propia estrella representada por un edificio, y el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) tiene otra con la insignia de un agente. Los astronautas del Apolo XI, primeros en pisar la Luna, recibieron además una baldosa especial con forma lunar, sobre la que orbitan sus estrellas. Y en cuanto a Donald Trump, recibió su placa en 2007, en calidad de productor del certamen de belleza Miss Universo durante más de dos décadas. Pero no es el único presidente con una estrella: Ronald Reagan fue incluido en 1960 por su carrera como actor.
Texto: Por María Juesas Foto/Via: Fotogramas



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