La trágica historia real detrás de la canción más famosa de 'La Sirenita' que casi nadie conoce: "Ocultó su enfermedad a todo el equipo"


 Hay canciones que creemos saber de memoria hasta que descubrimos la historia que esconden detrás. 'Parte de tu mundo', el gran himno de 'La Sirenita' (John Musker, Ron Clements, 1989), es una de ellas. Inspirada libremente en el cuento del danés Hans Christian Andersen, la película marcó a toda una generación y abrió una nueva era para Disney, conocida como el Renacimiento del estudio, en la que empezaron a centrarse en personajes femeninos fuertes, alejados de los cuentos de hadas tradicionales donde los príncipes rescatan a damiselas en apuros.

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Tras un arduo proceso de animación, marcado por la complejidad técnica de sus escenas submarinas, 'La Sirenita' llegó a los cines en 1989 convertida en un fenómeno inmediato. Además de cosechar gran éxito de crítica y taquilla, se convirtió en el VHS más vendido de 1990, ganó dos premios Oscar y contribuyó a revitalizar la reputación de Disney. Sin embargo, detrás de su legado hay una historia mucho menos conocida. Porque si millones de espectadores podrían cantar de memoria 'Parte de tu mundo', muy pocos conocen el significado que tenía realmente para su autor, Howard Ashman.

Una drag queen y un desamor

A principios de los 80, junto a su amigo y compositor Alan Menken, Howard Ashman escribió el que sería su primer gran triunfo: el musical 'Little Shop of Horrors', basado en la película homónima de 1960. Gracias al éxito de la obra, y de la posterior versión filmada en 1986 por Frank Oz –por la que Ashman recibiría su primera nominación al Oscar–, el letrista encontró trabajo en Disney. El estudio no solo le contrató para escribir las canciones de 'La Sirenita', sino también para producirla.

En calidad de productor, Ashman pudo contratar a Alan Menken y ambos compusieron todas las canciones de la película. Pero su implicación en el proyecto fue mucho mayor: tomaba decisiones visuales –como la estética de Úrsula, basada en la drag queen Divine, a quien muchos conocerán por las películas de John Waters–, narrativas –fue él quien sugirió que el cangrejo Sebastián fuese jamaicano– e incluso luchó con uñas y dientes por mantener 'Parte de tu mundo', canción que los ejecutivos querían eliminar por considerarla demasiado "lenta".

Ilustración de ’La sirenita’ realizada por Edmund Dulac en 1911, perteneciente a la obra de Hans Christian Andersen ’La Reina de las Nieves y otros cuentos’.

Si escuchamos con atención la letra de ‘Parte de tu mundo’ —no en su versión en castellano, sino directamente traducida del inglés— y la leemos conociendo el contexto en el que fue escrita, todo adquiere un sentido completamente distinto y trágico. Pero el trasfondo queer de 'La Sirenita' no termina ahí. El cuento original fue escrito por Hans Christian Andersen como una desgarradora metáfora de su propia vida tras el rechazo amoroso de su amigo íntimo, Edvard Collin, quien terminó casándose con una mujer.

De 'La Sirenita' a 'La Bella y la Bestia'

Howard Ashman escribió 'Parte de tu mundo' cuatro años después de que su novio de la universidad falleciera de sida. Durante la producción de la película, él mismo fue diagnosticado. "Creo que, como hombre gay, Howard creció sabiendo lo que era sentirse marginado, deseando formar parte del mundo que lo rodeaba pero sin poder integrarse por completo", escribió su compañero y compositor Alan Menken en The AIDS Monument.

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Alan Menken y Howard Ashman recibiendo el galardón a la Mejor Canción Original por ’La sirenita’ en la 62ª edición de los Premios Oscar.

"Durante dos años, mientras se rodaba 'La Sirenita', Howard sabía que tenía VIH, pero ocultó su enfermedad a todo el equipo, incluyéndome a mí", continúa Menken. "La noche en que ambos ganamos nuestros Oscar, me dijo que teníamos que hablar seriamente, y al regresar a Nueva York, me reveló que tenía sida. Acabábamos de alcanzar la cima de nuestras carreras tanto en el teatro como en el cine, y habíamos trabajado codo con codo durante 11 años, pero mi querido amigo mantuvo en secreto ante todos sus compañeros que padecía una enfermedad terminal incurable. Ese era el tipo de miedo con el que vivía la gente entonces: miedo al rechazo, a la muerte, a una enfermedad fatal sin cura. Y había muchísimo estigma y discriminación".

"Pero Howard no dejó que el sida lo venciera", recalca el compositor. "Estaba decidido a seguir trabajando, a seguir creando momentos musicales mágicos y personajes inolvidables. Creo que el sida lo impulsó a trabajar aún más duro porque sabía que su tiempo se estaba acabando". Después de 'La Sirenita', ambos fueron contratados para componer la banda sonora de 'La Bella y la Bestia', "pero Howard estaba demasiado enfermo para viajar a Los Ángeles, así que finalmente tuvo que decir la verdad", continúa.

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Howard Ashman y Paige O’Hara grabando para ’La Bella y la Bestia’.

El homenaje a su memoria

"Al mismo tiempo, también estábamos trabajando en 'Aladdin'", recuerda Alan Menken, "que Howard había desarrollado inicialmente. Debido al sida, Howard sufría neuropatías, empezó a perder la sensibilidad en los dedos, la voz y gran parte de la vista, mientras colaborábamos en canciones alegres e increíbles. Howard estaba decidido a seguir trabajando mientras pudiera. Hacia el final de su vida, Howard y yo escribimos la canción 'Príncipe Alí' desde su cama de hospital. Pesaba solo 36 kilos. No podía ver y apenas podía hablar", remata.

Aunque ambos ganaron otro Oscar a la Mejor Canción por 'La Bella y la Bestia' (la primera película de animación nominada a Mejor Película), "Howard falleció antes de poder ver el éxito de la película", escribe el compositor. El premio fue recogido por su compañero de siete años, Bill Lauch. En los últimos tres años de su vida, Howard Ashman escribió las letras de 'La Sirenita', 'La Bella y la Bestia' y 'Aladdín'. Canciones sobre intentar encajar en una sociedad no siempre amable, la soledad, el amor y la esperanza. 

El 14 de marzo de 1991, a los cuarenta años de edad, Howard Ashman falleció a causa del sida. No llegó a ver la finalización ni el estreno de 'Aladdin' (1992) ni de 'La Bella y la Bestia' (1991), película que, en cambio, fue dedicada a su memoria. El documental 'Howard', disponible en Disney Plus+, recupera su figura a través de la mirada del productor Don Hahn —que trabajó estrechamente con él— y traza un retrato íntimo de su vida, su obra y la manera en que ambas estaban profundamente conectadas.

Texto; Por                                                         Foto/Via: Fotogramas

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