Antes de convertirse en uno de los directores más emblemáticos del Hollywood de las últimas tres décadas, Quentin Tarantino se ganaba la vida como dependiente en el ya famoso videoclub Video Archives, situado en Manhattan Beach, Los Ángeles. Allí, Tarantino coincidió con otros compañeros entusiastas del séptimo arte, como el también director Roger Avary, con el que compartía largas diatribas en las que discutían sobre cineastas, estilos, intérpretes y géneros. Además, el propio Tarantino ha asegurado que el hecho de conocer los gustos de los clientes, y sus conocimientos enciclopédicos a la hora de hacerles recomendaciones, fueron una enorme experiencia a la hora de desarollar posteriormente su carrera como cineasta.
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Aquel empleo también permitió al director de ‘Reservoir Dogs’ (1992) o ‘Pulp Fiction’ (1994) tener acceso a todo tipo de material fílmico, entre el que se podía encontrar algunas de las películas más famosas de los directores europeos emergentes. De este modo, Tarantino pudo así introducirse en la filmografía del director español Pedro Almodóvar, del que se ha declarado fan en varias ocasiones.
De hecho, el propio Tarantino ha afirmado que algunos de los filmes de Almodóvar fueron los que le motivaron a convertirse en director, tal y como explicó en el podcast ‘The Joe Rogan Experience’ en junio de 2021:
“Pedro Almodóvar tenía una película titulada ‘Matador’, con Antonio Banderas, muy graciosa. Cuando empieza la película, en los créditos iniciales, hay un sujeto sentado en una silla, en su salón, con los pantalones bajados. Y se está tocando con las escenas más sangrientas y violentas de películas slasher. Tiene todos sus momentos favoritos de mujeres siendo asesinadas, todos juntos. ¡Y esa es la escena inicial! En ese momento, no había nada parecido a aquello disponible en América. Yo estaba como: ‘¡Oh, Dios mío! ¡Esta es la mierda más salvaje de la historia! ¡Esto es increíble!’ Recuerdo haber estado sentado en Video Archives y haber dicho: ‘Quiero hacer mierdas de este tipo cuando esté rodando una película’. Y luego, uno de los muchachos dijo: ‘Pero ellos no te dejarán, Quentin’. Y mi respuesta fue: ‘Bueno… ¿Quiénes son ellos? ¿Quiénes son para decirme lo que puedo y no puedo hacer?’ Nunca dejé que ellos me detuvieran, siempre hice lo que quería hacer. Y al hacer lo que queríamos hacer, fuimos capaces de cambiar los 90. Y entonces los 90 dejaron de ser políticamente correctos”.
Algunos años antes, en una entrevista para ‘Vulture’ realizada en agosto de 2015, el realizador también se deshizo en elogios hacia Almodóvar: “Me duele reconocerlo, pero cuando en Estados Unidos se habla de los grandes escritores y directores del cine de autor, no se habla lo suficiente de él. Durante 30 años, ha pasado por encima de casi todos sus homólogos estadounidenses. Pasó por un período un poco débil durante una época, después de ‘Kika’ (1993) y antes de ‘Todo sobre mi madre’ (1999). Personalmente no entendí ‘Los abrazos rotos’ (2009), pero aún así estuvo bien. Pero con las cosas que ha estado haciendo los últimos siete años, ha tenido una racha magnífica. Es un director fantástico. Sus guiones son maravillosos y suponen una apuesta segura. Y es tan específico… Pero, a diferencia de muchos de esos directores de cine de autor tan particulares de los que acabas cansándote, como Wong Kar-Wai, uno nunca se cansa de Almodóvar. Porque, aunque tenga todos esos elementos reconocibles, nunca da la sensación de estar haciendo la misma película una y otra vez. ‘La piel que habito’ (2011) fue Pedro Almodóvar en estado puro haciendo una película de terror, y fue jodidamente increíble. Me dio la impresión, y estoy bastante seguro de que tengo razón, de que Pedro estaba viendo ‘El ciempiés humano’ (Tom Six, 2009) y pensando: ‘¿Sabes qué? Yo sé cómo hacer esto. Podría hacer algo realmente especial con esta idea’. Y eso fue ‘La piel que habito’”. .
Texto: Por Fernando Sánchez Foto/Via: Fotogramas



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