'Sugar' (T2) - El detective que cayó a la Tierra


 La segunda temporada de 'Sugar', aparentemente, tarda menos de cinco minutos en resolver la gran incógnita que nos dejaba la primera. Una decisión creativa cuanto menos... llamativa. Tan honesta como llamativa... si bien, si algo aprendimos de su primera temporada (o deberíamos de haber aprendido), es que hay que ver una serie completa para poder valorarla en su justa medida. En especial, si luego uno tiene previsto dejar su opinión por escrito...

 


 

Si estás leyendo estoy, asumo que has visto la primera temporada de una serie descrita por Apple como "una visión contemporánea y única de uno de los géneros más populares y significativos en la historia literaria, televisiva y cinematográfica: las historias de detectives". Asumo que sabes que lo que más nos acordaremos de 'Sugar' (y por lo que más la recordaremos) es porque Colin Farrell, en realidad, es un extraterrestre de ojos muy azules que, además, no está solo.

La revelación se producía al final del sexto episodio (de ocho). Por eso llama tanto la atención que la ¿gran revelación? de la segunda se produzca al principio, casi como una necesidad para que la gente que pueda sentirse engañada no pierda al menos el tiempo. ¿En qué sentido? En que a los cinco minutos parece dejar ya más o menos claro que de lo que más nos acordaremos, (y por lo que más la recordaremos) en realidad, como que tampoco importa mucho.

Repito, según Apple "una visión contemporánea y única de uno de los géneros más populares y significativos en la historia literaria, televisiva y cinematográfica: las historias de detectives". Sí, Farrell es un alienígena. Pero la dinámica como neo-noir detectivesco, dejando muy de fondo el toque fantástico, no cambia mucho. Nueva temporada, nuevo caso, nuevo reparto. Al fin y al cabo... al final de la primera temporada sus conciudadanos se marchaban de la Tierra.

Esto es, quien quiera seguir viéndola "como una de detectives", y no más que como una de detectives, en gran medida, puede. El detective cinéfilo al que interpreta Farrell se entretiene con un nuevo caso que le mantiene distraído de sus paranoias alienígenas, y con ello a nosotros también. Un caso con ecos a 'Better Call Saul' -una vez Tony Dalton/Lalo Salamanca adquiere protagonismo- para el que cuenta con la ayuda de nuevos amigos (a priori, humanos).

A priori... a priori, un "film noir" seriado que se desarrolla en la actualidad, acompasado por la voz en off de Farrell y numerosos insertos de cine clásico en blanco y negro. Uno sobrio y firme, muy solvente y elegante, más o menos interesante en función de una historia que ya nos pueda gustar más o menos que la de la primera. La gran diferencia... la falta de novedad o, precisamente, estar todo el rato esperando, a verlas venir, a que se produzca una.

Como cuando se esperaba que todas las películas de Shyamalan tuviesen un giro final como el de 'El sexto sentido'. Algo que sin duda... nos condiciona, sí, pero que también es un argumento a favor de una serie que, aunque sólo sea por esa duda, a priori, se ha ganado la oportunidad. La duda de no saber qué esperar. Si es que hay que esperar o no algo... más. O basta con dejarse llevar por las amenas y elegantes aventuras de un muy clásico Farrell.


Por Juan Pairet Iglesias

Texto: El séptimo arte

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