Muere a los 78 años de forma "repentina e inesperada" Sam Neill, actor de 'Jurassic Park' y 'El piano'
Sam Neill, inolvidable protagonista de películas como ‘Parque Jurásico’, ‘Horizonte final’, ‘El piano’ o ‘La posesión’, entre muchas otras, ha fallecido este lunes 13 de julio en Sídney (Australia) a los 78 años. Su muerte, descrita por su familia en un comunicado como “repentina e inesperada”, se produjo apenas unas semanas después de anunciar que se encontraba libre del cáncer sanguíneo que le había sido diagnosticado en 2022. El actor se encontraba rodeado de sus seres queridos y, según sus allegados, falleció “con la dignidad que caracterizó toda su vida”.
Reducir su trayectoria al doctor Alan Grant sería tan injusto como recordar ‘Parque Jurásico’ (’Jurassic Park’) únicamente por sus dinosaurios. Durante más de cinco décadas y alrededor de 150 trabajos, Neill fue galán romántico, espía, científico, granjero, policía, cardenal y el mismísimo Anticristo. Nacido como Nigel John Dermot Neill en Omagh, Irlanda del Norte, en 1947, se trasladó con su familia a Nueva Zelanda cuando tenía siete años. Antes de convertirse en actor trabajó detrás de las cámaras en la National Film Unit, dirigiendo y montando documentales.
De Irlanda a Nueva Zelanda... y a Hollywood
Su primer gran papel llegó con ‘Perros de presa’ (1977), thriller político de Roger Donaldson convertido en una de las obras fundamentales para el renacimiento de la cinematografía neozelandesa. Dos años después, Gillian Armstrong lo emparejó con Judy Davis en ‘Mi brillante carrera’ (1979), una de las películas esenciales de la nueva ola australiana. Hollywood tardó poco en fijarse en él, aunque sus primeros pasos allí estuvieron lejos de ser convencionales. En 1981 interpretó al Damien Thorn adulto en ‘La Profecía III: El final de Damien’, enfrentándose a la difícil tarea de encarnar al Anticristo. Ese mismo año protagonizó junto a Isabelle Adjani la película de culto ‘La posesión’, la pesadilla matrimonial de Andrzej Żuławski que transforma un divorcio en una orgía de tentáculos, celos y horror corporal.
La televisión también fue decisiva en su ascenso. En ‘Reilly: As de espías’ (1983) dio vida durante doce episodios al agente Sidney Reilly, una interpretación que le proporcionó su primera nominación a los Globo de Oro y reforzó su candidatura para sustituir a Roger Moore como James Bond. Neill llegó a realizar una prueba de cámara para 007, aunque el papel terminaría en manos de Timothy Dalton.
Durante los años siguientes trabajó en dos ocasiones con Meryl Streep y el director Fred Schepisi. En ‘Plenty’ (1985) interpretaba a un diplomático británico que reanudaba su relación con una antigua integrante de la Resistencia francesa; en ‘Un grito en la oscuridad’ (1988), basada en el caso real de la desaparición de la pequeña Azaria Chamberlain, era el pastor Michael Chamberlain, cuya fe se tambaleaba mientras él y su esposa eran convertidos en monstruos por la prensa y la opinión pública. Neill ganó por este último trabajo el premio del Australian Film Institute al mejor actor.
En ‘Calma total’ (1989), de Phillip Noyce, compartió reparto con una Nicole Kidman todavía desconocida fuera de Australia y con Billy Zane. Gran parte de la película obligaba a Neill a actuar solo, atrapado en un barco que se hundía mientras trataba de regresar al yate donde su esposa permanecía encerrada con un psicópata. Un año después se puso a las órdenes de John McTiernan en ‘La caza del Octubre Rojo’ como Vasily Borodin, el segundo oficial del submarino de Sean Connery.
La fama se abre camino
Pero ningún año de su carrera pudo competir con 1993. En ‘El piano’, de Jane Campion, encarnó a Alisdair Stewart, el marido posesivo y reprimido de la mujer muda interpretada por Holly Hunter. El film se convirtió en un fenómeno internacional y ganó tres premios Oscar, incluidos los de Holly Hunter, Anna Paquin y la propia Campion por su guion. Ese mismo año llegó ‘Parque Jurásico’ (’Jurassic Park’) y su doctor Alan Grant, un héroe poco convencional, algo huraño, incómodo con los niños y mucho más interesado en los fósiles que en las personas. Regresó al personaje en ‘Jurassic Park III’ (2001), esta vez como protagonista absoluto, y volvió a ponerse el sombrero dos décadas después en ‘Jurassic World: Dominion’ (2022), donde se reencontró con Laura Dern y Jeff Goldblum.
Por el camino, continuó abordando universos fantásticos en sus colaboraciones con John Carpenter: ‘Memorias de un hombre invisible’ (1992) y, sobre todo, ‘En la boca del miedo’ (1994), donde interpretaba a un investigador de seguros que buscaba a un escritor desaparecido y acababa sumido en la locura de una dimensión infernal como la que descubrió en ‘Horizonte final’ (Paul W. S. Anderson, 1997), inicialmente recibida como un fracaso pero reivindicada con los años como una de las grandes películas de culto de la ciencia ficción y el terror espacial. Sus ojos ensangrentados y su transformación final quedaron grabados en la memoria de toda una generación.
Entre una pesadilla y otra también encontró espacio para el cine familiar y los grandes melodramas de Hollywood. Participó en ‘El libro de la selva: La aventura continúa’ (1994), ‘El hombre que susurraba a los caballos’ (1998) y ‘El hombre bicentenario’ (1999). En la televisión encarnó al legendario hechicero de ‘Merlín’ (1998), miniserie que le valió nominaciones a los premios Emmy y los Globos de Oro. Y en ‘La luna en directo’ (2000) interpretó al responsable de la antena australiana que ayudó a retransmitir al mundo la llegada del Apolo 11.
Regreso a casa y a la pequeña pantalla
A medida que avanzaba el nuevo siglo, Neill alternó producciones internacionales con un constante regreso al cine de Australia y Nueva Zelanda. Apareció en títulos como ‘El extraño’ (2003), ‘Little Fish’ (2005), ‘Dean Spanley’ (2008), ‘Daybreakers’ (2009), ‘El último cazador’ (2011) o ‘The Daughter’ (2015), donde fue encontrando una nueva especialidad: hombres endurecidos por el tiempo que escondían la vulnerabilidad bajo una capa de aspereza.
Taika Waititi supo aprovechar esa cualidad mejor que nadie en ‘A la caza de los ñumanos’ (2016). Neill interpretaba al tío Hec, un granjero huraño que termina huyendo por los bosques junto al adolescente problemático al que acaba de acoger. La relación entre cineasta y actor propició un par de pequeños cameos de este último en ‘Thor: Ragnarok’ (2017) y ‘Thor: Love and Thunder’ (2022), donde se interpretaba a sí mismo encarnando al dios Odín dentro de unas delirantes representaciones teatrales asgardianas. Después llegarían el wéstern australiano ‘Sweet Country’ (2017), ‘Corre como una chica’ (2019) y ‘Rams’ (2020), entre otros trabajos.
Su carrera televisiva merece un capítulo propio. Fue el ambicioso cardenal Thomas Wolsey en ‘Los Tudor’ y el sheriff John Bell Tyson en ‘Invasión’, pero su personaje más recordado en la pequeña pantalla probablemente sea el inspector jefe Chester Campbell de ‘Peaky Blinders’. Durante las dos primeras temporadas, Neill se convirtió en el despiadado policía enviado desde Belfast para recuperar unas armas robadas y acabar con Tommy Shelby. Su voz grave, su violencia contenida y su obsesión por la agente encubierta Grace Burgess (que acabaría siendo la esposa de Tommy) hicieron de Campbell uno de los primeros grandes enemigos de la familia Shelby.
En sus últimos años continuó trabajando a un ritmo que desmentía cualquier intención de retirarse. Compartió protagonismo con Annette Bening en ‘Apples Never Fall (Un revés inesperado)’ (2024), interpretó al veterano jefe de los guardabosques de Yosemite en la serie de Netflix ‘Indomable’ (2025) y encabezó las tres temporadas del drama judicial australiano ‘The Twelve’ como el abogado Brett Colby, pero un parón forzoso en su carrera lo empujó a escribir sus memorias. En marzo de 2023, coincidiendo con la publicación de ‘Did I Ever Tell You This?’, Neill reveló que el año anterior le habían diagnosticado un linfoma de células T angioinmunoblástico en fase tres, un raro cáncer de la sangre. La quimioterapia inicial dejó de funcionar, pero otro tratamiento experimental consiguió que la enfermedad remitiera por completo. En el momento de su muerte se encontraba libre del cáncer y la familia no ha relacionado el fallecimiento con esa enfermedad.
Un legado de leyenda
Uno de sus últimos trabajos fue prestar su voz a una urraca en ‘The Fox’, comedia fantástica australiana protagonizada por Jai Courtney y Emily Browning, con Olivia Colman como un zorro parlante. Neill incluso asistió a su presentación en el Festival de Sídney el pasado mes de junio y participó en un coloquio en la Ópera de la ciudad. También deja pendientes de estreno la comedia romántica ‘The Last Resort’, dirigida por Donald Petrie y protagonizada junto a Daisy Ridley y Alden Ehrenreich, y ‘Godzilla x Kong: Supernova’, ambas previstas para 2027. Esta última supondrá su regreso póstumo a las grandes superproducciones y a un mundo dominado, una vez más, por criaturas gigantescas.
Lejos de los rodajes, su otra gran dedicación fue Two Paddocks, la bodega familiar que fundó en 1993 plantando unas dos hectáreas de pinot noir en Gibbston, dentro de la región neozelandesa de Central Otago. Aquel pequeño viñedo terminó creciendo hasta convertirse en un proyecto compuesto por varias fincas y centrado en la producción de vino ecológico. Neill hablaba del vino con la misma mezcla de pasión y humor con la que recordaba sus películas, y le dedicó dos capítulos de sus memorias como la excusa que le permitía mantenerse apartado de Hollywood y regresar siempre a Nueva Zelanda.
Además de todo su legado cinematográfico y cultural, Sam Neill deja cuatro hijos: Andrew, nacido cuando Neill tenía poco más de veinte años, que fue entregado en adopción y con el que tuvo un reencuentro definitivo en 1994; Tim Neill, hijo de su relación con la actriz neozelandesa Lisa Harrow; Elena Neill, hija de su matrimonio con la maquilladora japonesa Noriko Watanabe; y Maiko Spencer, hija de Watanabe de una relación anterior, a quien Neill adoptó en 1989. Descanse en paz.








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