Benedict Cumberbatch planta cara a la mayor fusión de Hollywood: los actores que han declarado la guerra a los grandes estudios
En ocho años, los empleados de Warner Bros. han sufrido tres megafusiones: la venta de Time Warner a AT&T en 2018, seguida de la unión de WarnerMedia (propiedad de AT&T) con Discovery Inc. en 2022 y ahora la inminente transferencia a Paramount Skydance, que se espera que se concrete a finales de año. Aunque la empresa ha permanecido como entidad autónoma cada vez que ha sido vendida, y Paramount ha prometido mantener la independencia de Warner Bros. tras la fusión, buena parte de Hollywood no ha podido evitar mostrarse extremadamente escéptica ante tales promesas. Al fin y al cabo, siete años después de que Disney comprara 20th Century Fox, la ahora llamada 20th Century Studios es tan solo una marca dentro del grupo cinematográfico de Disney.
Parecía que los casi 83.000 millones de dólares ofrecidos por Netflix serían suficientes para hacerse con el conglomerado Warner Bros. Discovery, pero finalmente ha sido la propuesta de Paramount Skydance la que se ha impuesto con 110.000 millones. El acuerdo cerrado en febrero ha desatado un intenso debate en Hollywood, acompañado de investigaciones legales y una oposición organizada dentro de la comunidad creativa. En parte, porque el CEO David Zaslav se retirará tras cuatro años al frente de la compañía con una indemnización de al menos 550 millones de dólares —a los que se suman otros 116 millones en acciones—, una de las indemnizaciones por despido más elevadas jamás registradas.
Una nueva esperanza
La idea de que David Zaslav priorizó sanear cuentas a corto plazo antes que resolver problemas estructurales o fortalecer creativamente la empresa está extendida en Hollywood: durante su mandato se aplicaron rondas de despidos por reestructuraciones, cancelaciones de proyectos ya avanzados y una fuerte reducción de costes para rebajar la deuda, medidas que mejoraron las cifras a corto plazo pero que alimentaron la sensación de inestabilidad interna y desgaste creativo en un momento en que el sector —presionado por el auge del streaming y la caída del negocio tradicional– exigía una estrategia más sólida a largo plazo.
Numerosos directores, guionistas, productores y actores han expresado su inquietud ante la posibilidad de que el magnate David Ellison
–al frente de Paramount– impulse recortes de miles de empleos. Por si
eso fuera poco, él mismo ya ha advertido que potenciará el uso de
herramientas de inteligencia artificial en la producción de series y
películas, lo que anticipa nuevas tensiones laborales. La nueva noticia
ahora es que el sindicato de actores más grande de Hollywood ha adoptado
una resolución para oponerse a la megatransacción a menos que se
establezcan "garantías exigibles".
Los actores exigen garantías
Tras la demanda interpuesta por doce fiscales estatales para bloquear la transacción de 111 mil millones de dólares, la junta directiva nacional del sindicato de artistas SAG-AFTRA adoptó el sábado una resolución para oponerse formalmente a la fusión y apoyar la acción de los reguladores. El sindicato estadounidense afirma que se opondrá al acuerdo a menos que se establezcan "protecciones reales" contra una posible disminución en las producciones de la compañía resultante, con "garantías de aumento" en el porcentaje de películas y programas de televisión producidos en Estados Unidos.
"Nuestros miembros tienen todo el derecho a esperar que el gobierno realice una supervisión regulatoria exhaustiva cuando se concrete un acuerdo de esta magnitud", declaró Sean Astin, presidente de SAG-AFTRA, en un comunicado que recoge The Hollywood Reporter. "Los trabajadores de esta industria no deberían depender de promesas ni declaraciones vacías. Estas compañías tienen la capacidad de comprometerse a producir más películas y programas en este país, y deberían hacerlo. No se trata de una cuestión de valor para los accionistas, sino de la supervivencia de la industria del entretenimiento en Estados Unidos".
David Ellison, CEO de Paramount Skydance, ha prometido que Paramount y Warner Bros. seguirán operando como estudios independientes y estrenarán conjuntamente al menos 30 películas al año, aunque los críticos de la fusión dudan de que ese compromiso pueda llegar a cumplirse. Al mismo tiempo, el ejecutivo defiende la creación de incentivos fiscales para impulsar los rodajes en Estados Unidos, en un momento en el que cada vez más producciones se trasladan al extranjero atraídas por mejores ayudas públicas, reduciendo así las oportunidades de trabajo en la industria estadounidense.
Benedict Cumberbatch pide ayuda al Gobierno
Al otro lado del charco, actores como Benedict Cumberbatch, Alan Cumming o Benedict Wong ('Weapons') han instado al gobierno británico a intervenir en la propuesta de fusión entre Paramount y Warner Bros., afirmando que "amenaza con causar un daño inmenso al público británico". En un artículo de opinión dirigido a la ministra de Cultura, Lisa Nandy, el trío afirmó que su intervención podría ser "una de las decisiones más importantes que un secretario de Cultura haya tomado en una generación para el cine, la televisión y los medios de comunicación británicos".
Según recoge Variety, los intérpretes británicos argumentan que la fusión resultará en "despidos, cancelaciones de producciones, menos películas encargadas y menos riesgos asumidos", aunque reconocen que este aspecto de la fusión entra menos dentro de las competencias de Nandy que de la Autoridad de Competencia y Mercados (CMA), que también está revisando el acuerdo. La ministra debe decidir si la fusión es de interés público, a lo que Cumberbatch, Cumming y Wong responden: "Desde luego que no". El trío señala que Paramount es propietaria de la cadena pública Channel 5 y de CBS en Estados Unidos y que, por tanto, la adquisición implicaría que CNN y CNN International también quedarán bajo el mismo paraguas.
"Si un único propietario con intereses comerciales controla el acceso a ambos [los archivos de noticias de CNN y CBS], controla la materia prima de nuestra memoria histórica", afirma el artículo de opinión publicado en The Guardian. "Nandy ha abierto la puerta a la intervención. Debe aprovecharla, por el bien de todos los que hacen televisión y cine en el Reino Unido, y de todos los que lo ven. Si no lo hace, nos quedaremos sin la capacidad de proteger nuestra industria y nuestra cultura de esta consolidación. No debemos ignorar el interés público. Debemos defenderlo y bloquear esta fusión", sentencian Cumberbatch, Cumming y Wong.





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