'Silo' (T3) - El que sabe, sabe


 Antes de que Lukas descubriera la verdad sobre "la salvaguarda". Antes de que Robert y Camille entraran en "la bóveda". Antes de que Bernard y Juliette fueran envueltos en llamas... dos personas se sentaron a tomar una copa.

Como ya se adelantó al final de la segunda, la principal novedad de la tercera temporada de 'Silo' es que a su narrativa se incorpora una segunda línea temporal que se desarrolla en el mundo antes del silo. El "pasado" dentro de lo que sería la serie, el "presente" dentro de lo que sería el mundo del espectador.

Voy a ir al grano, sin rodeos: Hablamos de la tercera temporada de una serie. Si estás leyendo esto sin haber visto las dos anteriores... no entiendo por qué no las has visto. Para mí, un gran ejemplo de lo que tiene que ser una producción distópica para adultos que no se estanca en el leitmotiv de "héroes y villanos".

Hay personas. Pero sobre todo, como en el mundo real, una partidista noción del bien común, ya sea esta más o menos interesada u oportunista. 'Silo', por supuesto, sigue madurando en torno a esto a lo largo de una tercera temporada a la que no obstante le cuesta arrancar, coger ritmo y color, ponerse a tono.

Le cuesta, sobre todo, a una nueva línea temporal un tanto genérica que tarda demasiados minutos en justificar el "porqué" de su presencia. El "porqué", la pregunta que lo resume todo. Y hacia la que avanzan en paralelo dos tramas, por supuesto, condenadas a entenderse tarde o temprano, a complementarse. 

Esto ocurre, sobre todo, en la segunda mitad de la temporada. Después de haberse estado conteniendo ante la indefensión aprendida del personaje de Rebecca Ferguson, punta de lanza de una serie eminentemente coral que sin embargo parece siempre a la espera de que ella marque el ritmo y la jugada.

Una segunda mitad que acaba recogiendo los frutos de la primera, en uno de esos clásicos in crescendos televisivos que se reservan las fuerzas para cuando se deciden los partidos. Sin perder la firmeza de las dos anteriores, esta tercera entrega sí se muestra algo más descompensada. Más consciente de su realidad.

La de ser la tercera de un total de cuatro, lo que en su obligación de empezar a preparar el terreno para el "porqué" de todo la obliga a empezar a mojarse. A, aparentemente, empezar a tomar partido y a concretar de alguna forma aquel leitmotiv de "héroes y villanos" que ya quiera o no, no puede ignorar sin más.


Por Juan Pairet Iglesias

Via: El séptimo arte

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