En su momento, decía, que se trataba de una serie de ciencia ficción de notoria singularidad marcada por un estimulante tono seco y adulto. No ha cambiado (ni hay por qué cambiar) nada: 'Materia oscura' es una inteligente serie por y para adultos con firmes y sólidos planteamientos, aún más si cabe asentada (y enrevesada) en sus intenciones y ambiciones a la segunda cuya elegante credibilidad, como siempre, se sustenta en la continúa paradoja que la sostiene.
Una auténtica obra de ciencia ficción sustentada en la lógica de lo que en teoría podría ser posible... por improbable que de hecho pueda parecer.
Con el propio Blake Crouch al frente de la adaptación (interseccional) de su obra, existe un obvio respeto y fidelidad por esta intrigante y refrescante historia sobre realidades paralelas y multiversos que en la práctica poco o nada tiene que ver con las de Marvel Studios. La teoría puede ser la misma, de acuerdo, vale, es obvio. Pero su aplicación práctica, enfocada hacia lo dramático en lugar de hacia la pirotecnia, le otorga un cariz (y madurez) sustancialmente distinto.
No es por comparar un huevo con una castaña, pero en 'Materia oscura' rara es la decisión que dependa de algún tipo de fan service o tomada por tomar como en 'Todo a la vez en todas partes'. Sigue siendo una historia (muy bien) construida de cara al espectador, con un fuerte traza emocional y dramática macerada a través de las consecuencias lógicas, y creíbles, de las acciones de una serie de personajes desdoblados en intrincadas realidades paralelas.
Es, desde luego, una serie para ver con atención y cierta calma. La misma que se toma en ocasiones la propia serie, la cual, de nuevo, tal vez hubiera salido ganando al menos en intensidad reduciendo (en esta ocasión) de diez a nueve capítulos. La posible literalidad engolada del autor más acostumbrado a escribir que a visualizar es, de nuevo, el único "pero" de relevancia de este modélico ejercicio de ciencia ficción a lo Michael Crichton que confía en el espectador.
'Materia oscura' es una notable obra de género que aun dentro de las consabidas convenciones del thriller transdimensional presenta una historia madura y reflexiva llena de giros que, al igual que en las también series de Apple 'Silo' o 'Separación', resulta tan accesible como atractiva y tan sugerente como embriagadora. Por más que a alguien se le pueda atragantar ese solemne y pulcro sosiego esnob al que tienden buena parte de las series de Apple.
Crouch imparte la "materia" de nuevo con encomiable entereza audiovisual, genérica y emocional para que todo fluya, con concreción y practicidad conceptual, a favor de una inercia suave pero en constante 'in crescendo' que, a pesar de algunos momentos tal vez demasiado pomposos, asienta y refuerza una serie de ciencia ficción, de pura y adictiva ciencia ficción bien hecha, muy completa y altamente satisfactoria en cualquiera de los universos posibles.

Por Juan Pairet Iglesias
Via:El séptimo arte

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