'La vida breve' - Y a disfrutar, que son dos días

Es inevitable pensar en 'The Great'. Aunque 'La vida breve' no es 'The Great', y a pesar de la evidente asociación dado el tono jocoso de ambas, en realidad tampoco es que se le parezca mucho. Sí, pero no. 

'La vida breve' es una serie de época con un marcado tono humorístico en torno al reinado más corto de la historia de España, el de Luis I, hijo de Felipe V. Una miniserie, grosso modo, y desde una perspectiva tirando a moderna, sobre los 229 días que duró su reinado. Naces, reinas y te mueres. Ni tan mal.

También es la nueva serie de Cristóbal Garrido y Adolfo Valor. Los de 'Reyes de la noche'; también, una reinterpretación libre y sin ataduras de algo que pudo suceder, y en algunos casos, de hecho, llegó a suceder. La realidad y la ficción se unen y entrelazan en una serie aguijoneada por oportunos gestos indecorosos.

Respetar la historia, y a la vez reírse de ella. 'La vida breve' se toma en serio a sí misma y a la historia, siendo una comedia seria que guarda las apariencias y mantiene siempre la compostura... salvo en aquellos momentos que aprovecha de improviso para no ser tan seria y filtrar su humor irreverente y subversivo. 

Para la época irreverente y subversivo, con una Leonor Watling que al igual que en las dos temporadas de 'Nasdrovia' destaca por su refinada y distendida seriedad. La misma que por otro lado define a 'La vida breve', una lección de historia conveniemente jalonada por notas al pie que le añaden chispa y gracia.

Y que la transforman en una sátira histórica que se toma su tiempo, y que en vez de avasallar con chistes espera al momento oportuno para, una vez ha cogido cuerpo, permitir que el humor sea la guinda del pastel. Un pastel entretenido y simpático, ágil y dinámico tan solemne como a la vez, distendido. Y a disfrutar...

... que nunca mejor dicho, la vida son dos días.

Es inevitable pensar en 'The Great'. Aunque 'La vida breve' ni es 'The Great', ni la evidente asociación va más allá de la satírica y jocosa seriadad con la que respetuosamente se ríen de la casta de la época. Somos españoles al fin y al cabo, y no británicos rusos. Y eso cuenta. Aunque no siempre nos lo cuenten.


Por Juan Pairet Iglesias

Via: El séptimo arte

 

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